06.09.2026 | Redacción | Opinión
Por: Jesus Lara González de Quevedo
Que rabia e impotencia siento al escuchar o leer siempre como los humanitarios del mundo, solo miran por el interés de ellos, y nunca por la realidad.
Muchas donaciones, muchas recogidas de comidas, muchas lamentaciones, pero siempre mirando para el mismo lado.
A los de fuera.
En este caso, y dicho bien alto, a los que han invadido la ciudad española de Ceuta. (Si recalco española por si a alguno se le ha olvidado). Nadie mira por el daño que se le está haciendo a esta ciudad.
Nadie habla de cómo están perdiendo presuntamente economía, espacio y conciliación en su vida diaria.
Economía:
- Cientos de personas anulan sus viajes de vacaciones previstos para estos meses en la ciudad de Ceuta.
- Varios trasatlánticos que atracaban en la ciudad de Ceuta cambian su destino y atracan en otro puerto.
- Pequeños negocios cerrados por miedo a robos y asaltos.
-Playas ocupadas y restaurantes y bares cercanos cerrados.
Espacio:
- Calles, aceras, parques utilizados por invasores a sus anchas, sin importar las molestias y calidad de los ceutís.
- Orinas y defecaciones en cualquier parte, sin importar la suciedad e infecciones que eso pueda ocasionar.
- Agresiones de toda índole, y personas con enfermedades caminando por la ciudad sin ningún control.
Conciliación:
- Miedo entre los vecinos, teniendo a sus hijos encerrados en sus casas, durante todo el verano.
- Personas mayores encerradas en sus casas, sin ayudas, ni apoyo de ninguna clase de este gobierno indeseable.
- Colegios que ya mismo tienen que abrir y todo está en vilo, por miedo a que sus hijos puedan ir a la escuela sin que sufran cualquier altercado.
- Abandono completo de las instituciones, defendiendo lo que ya es indefendible.
- Alojamiento en cualquier lugar de estos invasores, sin pensar en los ciudadanos y ocupándoles cualquier espacio, sin considerar riesgos.
Esto señores, es parte de lo que está sufriendo esta ciudad, y como digo, siguen mirando para el lado que más les interesa.
No se trata de humanidad, ni de tener buen corazón.
Esto trata de negocio, subvenciones y otras tropelías que escuchamos todos los días en medios de comunicación.
Pero España sigue ciega y deja que estos políticos sigan tratándonos como marionetas.
Y lo peor, es que esto va para largo y no sabemos cómo va a terminar.
Todo tiene un límite.
Y los ceutís ya están cansados.
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