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Curbelo, orgulloso de que haya jóvenes deportista de prestigio nacional e internacional que se han convertido en “excelentes embajadores” de la Isla

29.09.2018. San Sebastián de La Gomera | Reportaje

Algunos son ya figuras consolidadas del particular nuevo Olimpo deportivo de La Gomera y otros empiezan a dar sus primeros y sólidos pasos hacia lo más alto del pódium. Todos ellos son claros ejemplos de talentos surgidos en la Isla y responsables de que, tanto sus nombres como el del lugar en el que nacieron, suenen en las principales citas deportivas de Canarias, España e incluso en el ámbito internacional. Tienen en común una voluntad a prueba de hierro, cualidades innatas y practicar deportes relacionados con la naturaleza. Lo que no es casual: La Gomera les ha servido como inspiración y especial terreno para el entrenamiento.

El presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo Curbelo, se muestra orgulloso de que la Isla cuente con deportistas de reconocido prestigio nacional e internacional, ya que según indica, “son excelentes embajadores que contribuyen en gran medida a la promoción de La Gomera como un espacio natural idóneo para la práctica deportiva al aire libre”.

Curbelo recuerda que desde el Cabildo se llevan a cabo numerosas acciones para que la Isla se sitúe en el mapa de las pruebas deportivas de alto nivel, como es el caso de la competición de montaña ‘Gomera Paradise Trail’, que se ha convertido en una de las citas deportivas que registra un mayor número de participantes de Canarias.

Entre los deportistas gomeros más conocidos se sitúa el corredor Cristofer Clemente Mora quien ha pasado toda su vida en esta Isla. Durante los últimos años, ha reunido infinidad de títulos que lo sitúan en la élite mundial en la modalidad de carrera de montaña, un deporte en el que La Gomera se convierte en el emplazamiento perfecto para su práctica y puesta a punto.

Desde que dio sus primeros pasos como atleta a nivel escolar ha ido consolidando cada vez más su posición en el ámbito internacional. Especialmente decisivo fue el año 2015, cuando gracias a las ayudas recibidas por las instituciones de la Isla, entre ellas el Cabildo, consiguió destacar en competiciones de indudable peso. Obtuvo el tercer puesto en una carrera disputada en Hong Kong, el primero en la Gran Trail del Aneto, el octavo en una prueba celebrada en los fiordos noruegos, el segundo en The Rut en Estados Unidos y el quinto en Ultra Pirineu.

Estos éxitos le valieron para convertirse en subcampeón de las Skyrunner World Series y campeón de la Skyrunner National Series, España, Andorra y Portugal. Tras ello, esa temporada tuvo como broche de oro el triunfo de la Vulcano Ultra Trail en Chile. No obstante, los mejores años han sido los dos últimos, en los que ha obtenido dos subcampeonatos del mundo consecutivos. Este fin de semana se enfrentaba a una prueba en los Pirineos catalanes y, a continuación, estará en Sudáfrica. Es un claro ejemplo de superación personal y de que con voluntad es posible conseguir casi todo lo que uno se proponga. Fue a finales de 2011 cuando se dio a conocer en una carrera de 90 kilómetros en la que recibió 6.000 euros de premio, que supo administrar para garantizar los éxitos futuros. A partir de aquí, ha conjugado las competiciones insulares con las nacionales, o internacionales, en las que casi siempre ha obtenido puestos destacados.

 

En estos momentos es el deportista con mayor proyección de la Isla, aunque no deja de ser consciente de que, dado el alto nivel de competitividad que existe en este tipo de carreras, es muy difícil que pueda mantener este esfuerzo casi sobrehumano más allá de otras cuatro temporadas más. “Hablamos de un deporte muy duro, con mucha carga y en el que vas quemando etapas. El futuro es un tanto incierto pero cuando llegue el momento ya me lo plantearé”, señala este auténtico campeón de 33 años.

 

Nayra Rodríguez Galindo es una joven que actualmente imparte clases de Primaria en un colegio de Tenerife. En su currículum figura el título de campeona de Canarias en apnea y, más concretamente, en la modalidad de peso constante. El trofeo lo consiguió al llegar a una profundidad de 55 metros en un minuto y treinta y tres segundos con su monoaleta, que en las profundidades del océano le da la apariencia de ser una sirena, tal y como indica ella de forma muy gráfica. En concreto, se trata de descender por medio de un cabo y permanecer todo el tiempo que sea posible sumergida. En la marca se tiene en cuenta tanto su capacidad de aguantar la respiración como la profundidad alcanzada. Su padre es de Ponferrada y su madre de Tenerife pero desde que tenía siete meses y hasta hace apenas tres años vivió en La Gomera, lugar a donde se desplazó su familia por motivos laborales.

 

Siempre ha sido una deportista incansable y amante de los retos casi extremos que se sitúan al filo de lo imposible. Ha recibido clases de la campeona de España, Ana Fernández y actualmente milita en el Club Pejín de Tabaiba. Es cierto que ha conseguido llegar a los 61 metros de profundidad en un minuto y cuarenta segundos durante el último campeonato de España, que tuvo lugar en Lanzarote, pero quedó descalificada por incumplir con el estricto protocolo al que deben someterse estos atletas.

Las perspectivas no son nada malas si se tiene en cuenta que el récord nacional está en apenas un metro más de lo que consiguió, razón por la cual se está entrenando a conciencia. Sabe que el éxito está al alcance de su mano y nunca mejor dicho. Durante su estancia en La Gomera también practicaba esta modalidad con el Club El Sebadal en la playa de La Cueva, buceando a pleno pulmón. Indica que se trata de un deporte en el que se conjuga a la vez la capacidad para retener la respiración, la buena forma física y por supuesto la concentración y mantener unas condiciones mentales óptimas. Ha entrenado en Egipto y en la localidad italiana de Padua, donde se encuentra la piscina más profunda del mundo.

Los hermanos David y Yeray Arteaga Jerez son otros destacados ejemplos de figuras deportivas emergentes nacidas en La Gomera. El segundo fue quien le inculcó la pasión por el triatlón al más pequeño, una modalidad en el que se une la natación, la bicicleta y las carreras. Cuando entrevistamos a David le acababan de confirmar oficialmente que era subcampeón de Canarias. Este joven de 28 años nació en San Sebastián, de donde partió al cumplir la mayoría de edad para estudiar Fisioterapia en Tenerife. Comenzó a practicar el Triatlón en 2007 mientras estaba en La Gomera y, este mismo año, se ha desplazado a Sudáfrica para participar en la prueba media de Ironman.

Los resultados no han sido demasiado llamativos pero, por lo menos, pudo disfrutar de una experiencia impagable y de una competición en la que junto con su hermano se codeó con los mejores del Mundo. “La verdad es que allí había un auténtico nivelazo”, apunta. En la actualidad vive y entrena en Tenerife, y más concretamente en Los Realejos, donde milita en el club de natación Reales. Cree que cada enclave en el que ha residido tiene sus pros y contras.

De La Gomera resalta la cercanía y facilidad que rodea el día a día, tanto para entrenar como para vivir, pero en Tenerife existe un nivel superior entre los competidores y mayor número de lugares en los que poder prepararse de una forma más adecuada. Por ejemplo, la Avenida de Anaga, en Santa Cruz, es el emplazamiento ideal para desplazarse con la bicicleta, precisamente su fuerte.

Con su equipo han quedado campeones de Canarias por relevos y participado en la selección española de Triatlón para el campeonato de autonomías. En varias ocasiones ha sido tercero del Archipiélago y obtenido también varios premios en duatlón, una mezcla de bicicleta y carreras.

Por su parte Yeray reside entre Barcelona y Estados Unidos. El año pasado también se clasificó en el campeonato de Lanzarote donde obtuvo un cuarto puesto que le permitió participar en el mundial de Sudáfrica. Su hermano dice que se defendió con bastante habilidad, al sumar las cuatro horas y veinte minutos. La Gomera también ha visto surgir otras figuras ya veteranas del deporte como Ignacio Darias Castilla y Carlos Hernández Marichal, gracias a cuyo esfuerzo las nuevas generaciones han podido tomar el correspondiente relevo.