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Entrega la Medalla de oro del Cabildo al personal del Hospital Ntra Sra de Candelaria.

13-01-2017   23:49:01   Tagoror Digital

Nuestra sociedad ha atravesado en la última década un abismo oscuro de pobreza, de crisis y de adversidades.

13.01.2017. Santa Cruz de Tenerife.

Por: Carlos Alonso Rodríguez 

@CarlosAlonsoTF

Palabras del presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso Rodríguez, en el acto celebrado esta noche de entrega de la Medalla de Oro al personal del Hospital Ntra. Sra. de Candelaria..

Esa noche hemos entregado la Medalla de oro del Cabildo al personal del Hospital Ntra Sra de Candelaria. Comparto con todos ustedes mis palabras de agradecimiento a esa gran familia:

"Solo aquellos que han atravesado un camino difícil en la oscuridad son capaces de valorar la importancia de la luz.

Nuestra sociedad ha atravesado en la última década un abismo oscuro de pobreza, de crisis y de adversidades. Y si hemos podido atravesarlo con éxito es porque hemos dispuesto de una poderosa antorcha: la del estado del bienestar.

Nunca habíamos hablado tanto de los servicios públicos como hacemos hoy en día. Nunca habíamos reflexionado tanto sobre la importancia de la Sanidad Pública o de los fondos destinados a la asistencia social como ahora. Y es importante mantener ese discurso vivo para colocarlo en todo momento como nuestra máxima prioridad. Han sido tiempos difíciles en los que todos hemos aprendido a valorar la importancia de una sociedad que disponía de chalecos salvavidas y ha tenido que usarlos... Y más aún que eso: ha aprendido a usarlos y ha entendido el valor de tenerlos.

Durante estos años, las corporaciones públicas hemos transformado nuestra forma de pensar. Nuestras prioridades han tenido que cambiar. Pasamos de preocuparnos por el desarrollo a ocuparnos de la lucha contra la lacra del paro, atender a las familias que se habían quedado sin ingresos y buscar remedios urgentes para situaciones de extrema necesidad.

En estos años, también, hemos aprendido a valorar lo que es disponer de unos servicios sanitarios públicos, universales, de una calidad y una amplitud que sólo quienes vienen de otros países son capaces de valorar, siempre con asombro.

El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, la vieja “residencia” de toda la vida, ha sido un referente en la atención sanitaria a todos los tinerfeños desde que abrió sus puertas en 1966 hasta la fecha. Hoy está encargado de atender a más de medio millón de personas y cada día moviliza, entre personal, pacientes y visitas, entre doce y quince mil personas que se convierten en habitantes de esa pequeña ciudad sanitaria.

Como ocurre con casi todo lo que termina siendo muy grande, Nuestra Señora de Candelaria, empezó siendo un centro muy modesto, concebido solamente para asistencia en partos y e intervenciones quirúrgicas. Pero con el tiempo terminó convirtiéndose en una residencia sanitaria de primer orden. La primera de la que disponía esta Isla y la primera que permitió ofrecer servicios de salud especializados a toda la población.

Con casi cuatro mil quinientos profesionales, es hoy un centro de referencia no sólo de la sanidad en las islas, sino a nivel español. Cuenta con una excepcional unidad de investigación biomédica y es un centro de referencia en las islas para el programa de trasplante hepático. Pero todo esto, siendo importante, no es más que el reflejo de la luz en el espejo de la importancia científica y sanitaria. Pero la Residencia es realmente importante por mucho más.

El Cabildo Insular de Tenerife distingue esta noche con la Medalla de Oro de la Isla a quienes han jugado un papel fundamental en la atención a las personas de Tenerife. Hombres y mujeres que prestan sus servicios a la sociedad en aquellos momentos en los que todos somos un poco más frágiles, en los instantes en los que se llega a experimentar toda la grandeza y toda la miseria del ser humano. En los minutos de inmensa alegría y también en los de gran dolor. Personas que irrumpen en un momento determinado en nuestras vidas y que se convierten, en un abrir y cerrar de ojos, en nuestra guía y en esa mano que aporta serenidad y confianza para ver siempre la luz al final del túnel.

Este reconocimiento del Cabildo Insular de Tenerife no es a la piedra de las paredes, ni a los cristales, ni al sofisticado equipamiento e instrumental médico. Es un reconocimiento a esos miles de profesionales que trabajan hoy en el Hospital y a los miles de personas que trabajaron antes que ellos y que hicieron de este Centro lo que es hoy. Es un reconocimiento a ese equipo humano que es el que marca la diferencia y el que hace que las instituciones no sean sólo un nombre sino algo humano, tangible, caras y manos de personas que nos ayudan, nos atienden, nos curan, nos recogen cuando hemos caído y nos devuelven vivos y sanos a nuestras casas y a nuestras familias.

¿Cuántas vidas le debemos al Hospital? ¿Cuántos hombres y mujeres de esta isla están hoy entre nosotros gracias a la Residencia? Estoy seguro, sin necesidad de hacer ninguna encuesta, que son muchas.

Nuestra Sra. de Candelaria es realmente importante por la atención que todo su personal presta a los pacientes y a sus familiares, por el amor que sienten a esa profesión que es sin duda la más complicada en muchos momentos.

Su verdadero valor no está en sus acreditaciones sanitarias académicas, en su prestigio en la red de centros de salud o en el reconocimiento que le hagamos desde corporaciones públicas como este Cabildo. La verdadera importancia, la medalla más grande que se le puede entregar, es lo que siente la población de esta isla por ese centro y por sus profesionales. Esa es una distinción que no se acuña sino con el paso de las décadas, con el trabajo cotidiano de una plantilla de profesionales cada vez más profesionales y más preparados sin perder lo mejor del trato humano con sus pacientes.

Ese personal ha hecho un esfuerzo extraordinario durante los años de crisis, compensando con mayor esfuerzo las carencias de plantilla que han ocasionado los duros ajustes presupuestarios. Y a ese personal me dirijo hoy para felicitarles por su labor y para pedirles apoyo en el camino de extender los mejores servicios de salud hacia los habitantes del Sur y del Norte de nuestra isla.

Hace año y medio, en mi toma de posesión como Presidente repetía estas palabras: “Hospitales sí, en el Norte y en el Sur, Hospitales, YA. Con cada paso que demos, lo celebraré, con cada paso que avancemos, recordaré lo que nos queda”.

El nuevo paso que debemos dar es extender en Tenerife la calidad de la asistencia sanitaria con dos nuevos centros ahora incompletos que deberán transformarse en nuevas fortalezas de esa sociedad de bienestar en esta Isla. Ojalá dentro de medio siglo alguien hable en este salón noble de la labor desarrollada por los hospitales del Norte y del Sur de Tenerife como hablamos aquí esta noche del Hospital Universitario Nuestra Sra. de Candelaria.

Pero para ello, debemos trabajar con responsabilidad y espíritu colaborativo. Aprovecho en este punto la ocasión para felicitar al Consejero de Sanidad por su nuevo nombramiento al frente de la Consejería de Sanidad. Un puesto que, como casi todos, requiere escuchar mucho, hablar lo necesario y gestionar con eficacia para lograr los objetivos que las personas de esta Isla se merecen. Desde el Cabildo tendemos las manos que hagan falta, como hemos venido haciendo desde hace años, para contribuir a ese fin. Los servicios públicos se perciben hoy en toda su dimensión como garantes de una sociedad más justa, mejor y más cohesionada y desde las instituciones debemos contribuir a fortalecer esos valores que marcan el nivel de desarrollo de un territorio.

Nuestra Residencia ha sido, es y será un faro encendido. Medio siglo de servicio incansable luchando por la salud y la vida de los tinerfeños. Esa luz que iluminará también un futuro de progreso allí donde hace más hace falta.

Esta Corporación ha entregado en este mismo salón muchas medallas a muchas personas relevantes, personas individuales que han contribuido individualmente al progreso de nuestra sociedad. Pero hoy entregamos una medalla para un colectivo que ha ayudado a muchas personas con rostro, a personas individuales nacidas o venidas a esta Isla. Un colectivo, el de los trabajadores y trabajadoras de la Residencia, formado por individuos que se han movido colectivamente para ayudar a nuestra sociedad.

Para nosotros, para toda la Corporación Insular y para éste Presidente, es un honor entregar esta noche una de las Medallas de Oro de Tenerife más merecidas que se han otorgado nunca en este Cabildo".

Muchísimas gracias.

Foto: Carlos Alonso

 

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