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El talento y el empleo no puede escarparse de la isla

16.04.2019 | Santa Cruz de Tenerife

No se puede permitir que una empresa con talento, innovación, impulsora del empleo y referente internacional sea cuestionada en el Puerto. Tenerife Shipyard ofrece trabajos especializados y asistencia técnica al sector naval, enfocándose en ofrecer servicios altamente cualificados, prestando mucha atención a la seguridad y la calidad y asegurando que los proyectos se completen en tiempo y dentro del presupuesto asignado. Cuenta con un equipo profesional de trabajadores muy preparados, que incluye ingenieros altamente competentes y personal con alta tecnificación. Teniendo, además, un enfoque extremadamente proactivo en materia de seguridad y medio ambiente. Hay que recordar que las tareas de mantenimiento y reparación naval, es un nicho de negocio potencialmente atractivo en cualquier puerto que quiera gozar de prestigio y atractivo empresarial, por la incorporación de intelecto y empleo eminentemente especializado, además, de las importantes inversiones que acarrea y la generación de actividad económica que supone.

La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife tiene la obligación de velar por el beneficio que pueda reportar a la isla, las actividades portuarias, en todas sus facetas y diversas labores. Por lo que es ineludible el soporte a las empresas que han invertido, apostado y crecido en el puerto, incentivando, por otro lado, a que continúen operando en sus instalaciones entidades con garantías de inversión. No parece sostenible, el entorpecimiento del desarrollo de las actividades empresariales, por la señalada congestión del Puerto de Tenerife, ya que su actividad está muy por debajo de su capacidad real.  Parece ser más creíble un interés hegemónico en concentrar los distintos trabajos relacionados con la reparación naval sólo en la isla de Gran Canaria, en perjuicio de la nuestra. Lo que denotaría una vez más, lo que FEPECO viene denunciando desde hace años, que Tenerife está sufriendo un acoso, muchas veces no disimulado, para que no tenga posibilidades de un normal crecimiento económico y social, haciéndola dependiente de la isla de enfrente.