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La cansada vuelta al cole.

María del Carmen García Mora   21-09-2016   21:09:20   Tagoror Digital

Por: Mari Carmen García Mora. Psicóloga Sanitaria. Colegiada T-1412

21.09.2016. Redacción

Por: Mari Carmen García Mora. Psicóloga Sanitaria. Colegiada T-1412

El 31 de agosto empieza la cuenta atrás. Vuelta a clase, poner todo en orden, comprar los libros, la maleta nueva, los materiales, el uniforme…Y cuándo estás corriendo, te das cuenta de que ya es día 8 de septiembre y mañana empiezan las clases. Suena el despertador a las 6.30 de la mañana, desayunos, ropa, despertar a los niños, llegar al colegio.

De 9 a 5 (más o menos) tienes tiempo para ir a trabajar, hacer algo de compra, arreglar algo en la casa. A las 5 recoger a los niños en el cole y llevarlos los lunes, miércoles y viernes a inglés; los martes y los jueves a baloncesto Y llegamos a casa a las 7.30 y hay que hacer la tarea, preparar la cena, el almuerzo de mañana, poner la lavadora, prepara la ropa!

Son las 10 de la noche y te arrastras al dormitorio…así de lunes a viernes. El sábado por la mañana toca partido. Por la tarde llega el cansancio…sólo aspiras a desconectar.

El ritmo de vida que llevamos actualmente es muy exigente. Además, estamos rodeados de estímulos que nos bombardean todo el día: televisión, ordenador, teléfono, portátil, tablet, ruido, tráfico, comercios…todo ello nos puede llevar a vivir continuamente estresados

¿Sabes qué efectos tiene el estrés continuo en tu cuerpo?, ¿Y en tus hijos?

Los principales síntomas del estrés en los niños son: problemas para dormir, cambios de apetito, diarreas frecuentes, resfriados frecuentes, tics, bajo rendimiento escolar, incremento o disminución de la actividad física, cansancio, irritabilidad y problemas para relacionarse con otras personas.

¿Qué podemos hacer si notamos síntomas de estrés en nuestros hijos?

Lo primero sería evaluar si nosotros mismos estamos manifestando síntomas de estrés. En el adulto los síntomas son muy similares de los que hemos visto para los niños, pero hay otros específicos del adulto: problemas sexuales, tensión en el cuello y mandíbula, dolores frecuentes, cansancio, uso de alcohol o drogas, o problemas de sueño.

Puede ocurrir que nosotros estemos llevando mejor la presión diaria, pero también deberíamos evaluar si lo que nosotros creemos “normal”, está saturando al niño. Por ejemplo: nos puede parecer que ir a entrenar en algún deporte, es beneficioso y nada estresante. Pero el niño lo puede tomar como una exigencia más y lo que quisiera es estar jugando con sus amigos.

Cosas que puedes hacer para ayudar a los niños a enfrentar su estrés

Contacto físico: los abrazos ayudan a los niños a relajarse y acrecentar su autoestima.

Escúchelos: pregúnteles cómo se sienten.

Aliéntelos: ayude a los niños a encontrar algo que hagan bien y dígales cuán orgulloso se encuentra de ellos.

Honestidad y apertura: hable a los niños y aliéntelos a expresar sus sentimientos alegremente.

Seguridad: trate de ser consistente.

Ejercicio físico: el ejercicio ayuda a quemar sentimientos estresantes.

Humor: ayuda al niño a ver el lado gracioso de las cosas.

Silencio: permita a los niños un tiempo para estar en tranquilidad y silencio.

Dieta equilibrada: ayude a los niños a tener una dieta equilibrada en la que no falten los nutrientes principales.

No hemos de minimizar las consecuencias del estrés, ya que, entre otras cuestiones, ha sido relacionado con desórdenes mentales en la edad adulta o con un aumento de las crisis de asma.

Para reducir el estrés en los padres, tendríamos que combinar ejercicios físicos con descanso mental, buena alimentación y organización. Aquí te dejamos algunos ejemplos

Respira: Aprende a respirar y controlar tu respiración. Intenta realizar la respiración abdominal. Practica mucho.

Ejercítate: Solo de 30 a 45 minutos de ejercicio 3 veces a la semana puede hacerte sentir más saludable y en control de tu propia vida.

Come bien. Mantener la dieta adecuada es la clave para reducir el estrés. Los cuerpos bien nutridos están en mejores condiciones de lidiar con los efectos secundarios emocionales y físicos del estrés.

Organízate. Organizarte, planear con anticipación y prepararte puede reducir los niveles de estrés.

Ordena tu horario. Aunque sea importante tener un horario, mirar uno atiborrado puede ser abrumador. Así que pregúntate qué puedes eliminar de tu horario para darte una vida un poco menos planificada.

Realiza actividades que te aporten descanso mental:

Lee

Medita

Escucha música

Haz actividades que te resulten placenteras

Desconecta de la tecnología

Intenta concentrarte en una sola cosa y en el momento presente

En definitiva, podemos hacer muchas cosas de manera natural para combatir el estrés de cada día.

Recuerda, si sientes que el problema te desborda, acude a un especialista.

 

 

 

 

María del Carmen García Mora

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Psicóloga Sanitaria (UNED)
Máster de Psicología Clinica de la ULL
Experta en Mindfulness

 

 


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