Problemas sin resolver

20.02.2026 | Redacción | Reflexión

Por: Óscar Izquierdo 

Presidente de FEPECO

Muchas veces los problemas no persisten por su complejidad, sino por la manera equivocada en que se gestionan. Se pierde tiempo en diagnósticos superficiales, en decisiones tardías o en debates interminables que no conducen a soluciones reales. La falta de planificación, la burocracia excesiva y la ausencia de liderazgo claro provocan que las dificultades se agraven en lugar de resolverse. Además, cuando se prioriza la apariencia sobre la eficacia, se generan respuestas improvisadas que solo aplazan el conflicto. Gestionar mal implica no escuchar a quienes conocen la realidad, ignorar los datos y evitar asumir responsabilidades. Como consecuencia, los problemas se cronifican, se encarecen y afectan a más personas de las necesarias. Resolver exige análisis profundo, voluntad política y capacidad ejecutiva. Sin una gestión eficiente, cualquier desafío, por sencillo que parezca, termina convirtiéndose en un obstáculo permanente que desgasta a las organizaciones y mina la confianza de la ciudadanía

VÍDEO:
 

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