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Mi nuevo municipio poco me ha sorprendido en cuestiones que ya intuía o conocía, en parte, como por ejemplo la importancia de su patrimonio natural y cultural, siendo un privilegio ahora pasear por muchas de sus calles.

06.05.2016. Tacoronte.

Me animan a escribir un texto reflexivo sobre mi nuevo municipio de residencia, en el que llevamos viviendo poco menos de dos años, pero que conozco con un poco más detalle por lo menos desde los años noventa del siglo pasado cuando estuvimos vinculados con algunas actuaciones en materia de planificación territorial en la época en que comenzábamos nuestra actividad profesional. Mi nuevo municipio poco me ha sorprendido en cuestiones que ya intuía o conocía, en parte, como por ejemplo la importancia de su patrimonio natural y cultural, siendo un privilegio ahora pasear por muchas de sus calles y sendas disfrutando de una memoria enormemente rica, como pocos lugares de la isla pueden mostrar. Un clima inmejorable con muchos matices y paisajes extraordinarios desde el litoral hasta los altos. Y nuevas amistades que aportan un renovado aliciente a nuestra vida cotidiana.

Esperaba encontrar sin embargo mucha más dinámica a nivel comunitario, al tratarse de un municipio con poco más de veinte mil habitantes distribuidos en torno a un gran número de barrios y pueblos, tamaño óptimo para organizarse en torno a un tejido asociativo más participativo y presente en los principales temas de interés general. Eso no significa que no exista actividad social y cultural, deportiva también, parece que sí la hay y que concita el interés de muchas personas. Me refiero a la participación de la comunidad en la vida política, no tanto en la esfera que es propia de los partidos políticos, sino en la interacción ciudadana para la promoción de iniciativas colaborativas de cara al aliento de procesos que contribuyan a la mejora conjunta de su realidad habitual.

De hecho, me sorprende que existan temas que pasen realmente desapercibidos para la ciudadanía en el municipio, como la necesaria elaboración compartida de un Reglamento de Participación Ciudadana que contempla la Ley Canaria de Municipios y que debería estar listo antes de que acabe este año. Un proyecto de enorme interés para Tacoronte que debería, a mi juicio, concentrar la máxima atención de todos los partidos políticos con implantación municipal. Partidos que llevaban múltiples formulaciones y propuestas en materia de participación en sus programas electorales, como tuvimos oportunidad de leer, analizar y reflejar en un modesto informe que les transmitimos verbalmente y por escrito tras las últimas elecciones municipales celebradas en 2015.

En este sentido, podría ser del máximo interés recuperar la positiva experiencia de consenso lograda hace sólo unas semanas para la aprobación unánime del presupuesto municipal, en la línea de abordar de manera conjunta el desarrollo del citado Reglamento. Haciendo partícipe además a la ciudadanía tacorontera de sus distintas etapas de elaboración, desde su propia formulación inicial, puesto que, este proceso puede convertirse en una oportunidad cierta para reactivar el trabajo colectivo y la aportación de muchas personas y organizaciones en torno a un instrumento esencial para articular y canalizar la participación, e incluso, si se plantea de forma adecuada, para estimularla y darle el valor que merece desde distintas vertientes, tanto territorial como sectorialmente.

Pero volviendo a la idea anterior, destaca la escasa chispa comunitaria, sobre todo vecinal, para entendernos mejor, que se observa en el municipio, salvo en el caso de determinadas actividades, efemérides, celebraciones o costumbres que tienen indudables raíces en la historia y la cultura de Tacoronte; tal vez también se dé en lugares concretos del municipio que desconozco. O aquellas otras que han logrado abrirse paso en un presente en el que prima el espacio y el tiempo para el ocio y la recreación, por encima del que se vincula con el compromiso social y atiende a la implicación de todos y de todas en la mejora de aquello que nos afecta de manera más directa y colectiva. Difícil es encontrar entonces ámbitos para la reflexión y el debate compartidos, para la construcción conjunta y colaborativa, para aportar lo mejor de cada cual y contribuir así al progreso municipal desde la co-responsabilidad y la acción ciudadana.

Lo mismo estoy equivocado y todavía no he superado el periodo de pruebas como nuevo residente y tal vez mi observación inicial está desenfocada. Si es así, me encantaría que me ayudasen a descubrir esas oportunidades para aportar, junto a otras personas con similares inquietudes y preocupaciones comunitarias, tanto en mi barrio como en mi nuevo municipio, porque no logro encontrarlas... Prometo rectificar y cambiar mi discurso si así fuera, porque, seguro, seré un poco más feliz al saber que puedo participar en la construcción de un marco socioterritorial en el que pretendo seguir desarrollándome como ciudadano en el plano personal, familiar y comunitario.

Vicente Manuel Zapata Hernández

Geógrafo y vecino de Tacoronte