24.01.2026 | Redacción | Opinión
Por: Rafael J. Lutzardo Hernández
La importancia de una bandera de cualquier país o nación es un sentimiento; una tela de colores que ondea en los mástiles donde el viento le da movimiento para que la historia de cada bandera sea venerada y respetada por sus ciudadanos. Es por ello, que la bandera de Venezuela no debe de ser pisoteada o invadidas por ningún país. Las democracias están para defenderlas desde los diálogos, compromisos, libertades y derechos de las personas, pero nunca por el poder militar y las dictaduras asesinas.
Así pues, observen cuál es la importancia de una bandera. La importancia de una bandera radica en que es un poderoso símbolo visual de identidad, unidad y pertenencia para una nación, equipo u organización, representando su historia, valores y aspiraciones, y generando orgullo y conexión emocional entre sus miembros, además de servir como herramienta de diferenciación y lealtad. No es solo un trozo de tela, sino un emblema que evoca patriotismo y resume la herencia compartida y las metas futuras de un grupo, funcionando en contextos históricos, militares, deportivos y políticos.
Venezuela tiene su bandera y su propia historia. No puede ser vendida ni alquilada por los caprichos de los poderes fácticos y países más poderosos en armamentos bélicos. Una bandera es un mensaje a las libertades de los países en el mundo. Es por ello, que cada país se siente orgulloso de sus respectivos símbolos y colores. Venezuela, tierra llena de historia, la que abrió sus brazos a tantos emigrantes canarios, no debe rendirse a la dictadura férrea del chavismo, pero tampoco a los deseos de una bandera americana ambiciosa y caprichosa ondeando en lo más alto de El Cerro El Ávila.
Rafael J. Lutzardo Hernández