Venezuela II

14.03.2026 | Redacción | Opinión

Por: Rafael J. Lutzardo Hernández

En mi segundo viaje a Venezuela lo hice solo. Quería estar con mis hermanos y conocer un poco más el país. Recuerdo que llevé varias maletas con regalos para todos mis hermanos y hermanas. El trayecto duró unas 8 horas, con salida del aeropuerto del Norte de Tenerife. Llegué a Maiquetía al mediodía. Una vez pisado territorio venezolano, me dirigí a la terminal, intuyendo que me estaban esperando varios de mis familiares. Tras pasar los controles de seguridad, mis ojos no pararon en buscar algún miembro de mi familia. Ni que decir tiene, que el miedo comenzó hacerme mella en mi cuerpo. Los trabajadores que se dedicaban recoger los equipajes me miraban y preguntaban si quería buscar un taxi. Yo les decía que estaba esperando a un familiar. Pasadas varias horas mi cuerpo temblaba y por tal motivo tuve una bajada de azúcar. Un pasajero, malagueño, noto mi nerviosismo y me aconsejó que no traspasara la línea que dividía la entrada y salida del aeropuerto. Menos mal que yo tenía los números de teléfonos de algunos de mis hermanos y hermanas. Con el sudor en mi rostro y el pulso temblándome, llamé a mi hermana Tere, explicándole lo que me estaba sucediendo. Mientras tanto, los empleados de color del aeropuerto insistían en acompañarme para subirme en un taxi. Mi hermana no pudo evitar de sonreír, pues ella pensaba que yo llegaría por la noche a Venezuela. Sobre la marcha, mi hermana llamó a  nuestro hermano Domingo, el cual estaba en Maracay; para recogerme. Pasadas muchas y largas horas apareció mi hermano Domingo. El encuentro fue muy emocionante, donde no pude evitar llorar ante los miedos que me embargaban de un país precioso, pero de mucha inseguridad.

Sin duda, la experiencia vivida resultó ser muy positiva, pues siempre estuve protegido por mis hermanos/as; ellos sabían por donde caminar y a la hora de recogernos, siempre muy temprano. Lo mejor era oír y escuchar, pero no hablar nada de política, pues por esa época ya Hugo Rafael Chávez Frías tenía los síntomas de la enfermedad cancerígena. La dictadura chavista no se cortaba para nada si sospechaba que no estaba con el chavismo, cuyo final, como otros tantos, sería estar condenado en El Helicoide.

Así, y viviendo momentos bonitos y emocionantes con mis hermanos/as, pude recorrer muchos lugares de Venezuela como: La Candelaria es una céntrica parroquia histórica de Caracas, Venezuela, fundada en 1750 por inmigrantes canarios. Quìbor, estado Lara, San Antonio de los Altos, Chichiriviche, Estado Falcón. (Los Cayos de Morrocoy, ubicados en el Parque Nacional Morrocoy en Falcón, Centro  Ciudadano Canarios, Barquisimeto, estado Lara (San Felipe), Las Acacías, Avenida Rusbel, Los Próceres, Estado Vargas, Colonia Tovar, Lagunita Country Club, Las Mercedes (Baruta), Río Guaire, Petares, Palo Verde, Cerro El Ávila, Maracay, Altamira, Palacio de Miraflores, etc.

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