Desde La Mesa Mota

Los funcionarios del CNP trabajan en estas Islas en condiciones duras, en muchos casos no disponen de los necesarios coches para patrullar en las ciudades y algunos tienen que hacer sus rondas a pie

03.05.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

 

En Canarias existen algunos casos delictivos sin resolver desde hace años y nada se sabe, por ejemplo, del reciente y terrible asesinato de un empresario herreño en el aparcamiento de la Escuela Oficial de Idiomas en La Verdellada (La Laguna), que fue tiroteado por unos sicarios, probablemente de nacionalidad colombiana, que se habrían desplazado desde Madrid unos días antes de la comisión del crimen y que habrían huido con destino desconocido a las pocas horas de producirse el lamentable suceso.

En Tenerife existen pocos efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y la plantilla está muy por debajo de lo mínimamente necesario, pero eso parece darle igual al ministro del Interior, a la delegada del Gobierno en Canarias y al subdelegado en esta provincia, a pesar de que los delitos aumentan, sobre todo, en las áreas turísticas del Sur de Tenerife, donde hay mafias que campan a sus anchas y donde aparecen, de vez en cuando, cadáveres abandonados en cualquier terraplén, en un barranco, o con el cuerpo semienterrado en un solar, como ocurrió recientemente en Ten-Bel (San Miguel), caso que tampoco ha sido esclarecido, aunque al menos sí se identificó a la víctima.

Hace ya algunos años algún desconocido se cargó a un travesti que ejercía la prostitución cerca de la zona portuaria de Santa Cruz y nunca más se supo de ese caso concreto, porque la policía fue incapaz de aclarar ese homicidio ni de encontrar pistas para localizar al autor material de ese crimen.

Ese es uno de los varios casos pendientes de un cuerpo policial falto de medios, de la infraestructura necesaria y con una escasez de plantilla que clama al cielo.

Los funcionarios del CNP trabajan en estas Islas en condiciones duras, en muchos casos no disponen de los necesarios coches para patrullar en las ciudades y algunos tienen que hacer sus rondas a pie. En el Ministerio del Interior parece que no se han enterado de que estamos en el siglo XXI.

De momento, no me voy a referir a la situación de la Guardia Civil en el Archipiélago, pero sí apuntarles que hay miembros de ese cuerpo armado en la provincia que lo están pasando muy mal.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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