Desde La Mesa Mota

Un especialista médico muy amigo de quien esto escribe, me comentaba recientemente que muchos colegas que pasan consulta en los dos grades hospitales de Tenerife empiezan a trabajar en realidad a las diez o a las once de la mañana

23.01.2019. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

No hay quien termine con las listas de espera quirúrgicas y de consultas de especialidades en la Sanidad canaria por múltiples motivos: porque no hay la dotación presupuestaria por parte del Gobierno, porque hay escasez de personal en los hospitales públicos, porque el gasto es excesivo en la concertación de servicios con clínicas y empresas privadas del sector, también hay que decirlo, por parte de algunos médicos que no cumplen con sus horarios y que se aprovechan de todo este maremágnum de los problemas sanitarios que padece la población de estas Islas.

Un especialista médico muy amigo de quien esto escribe, me comentaba recientemente que muchos colegas que pasan consulta en los dos grades hospitales de Tenerife empiezan a trabajar en realidad a las diez o a las once de la mañana, cuando deberían de estar sentados en sus despachos desde las ocho, y más sabiendo que, en algunos casos muchos pacientes procedentes de otras Islas o del interior de esta misma Isla tienen que madrugar mucho para poder estar puntuales a su cita.

No digo que esta sea una práctica generalizada, pero son conocidos los casos de médicos que se entretienen en la cafetería del hospital o en el office de una planta antes de entrar en su consulta a trabajar como es debido. Y, digan lo que digan, esa falta de profesionalidad y de incumplimiento de horarios también repercute en ralentizar el sistema público de salud, porque lo fácil es echarle culpa de todo a la Consejería, a la dirección del SCS y al Gobierno de Canarias.

Este país nuestro es diferente a todos los demás. En un determinado hospital tinerfeño, muchos médicos criticaron durante mucho tiempo a un colega suyo, que ya está jubilado, porque llegaba "demasiado pronto" a su trabajo y echaba las horas qwue fuesen necesarias, sin mirar el reloj. Eso era, por lo visto, dar muy mal ejemplo. Así nos va. Porque algunos matasanos (una minoría, por fortuna) se creen que están por encima del bien y del mal. Ay, ay, ay.

Imagen de archivo: rtve.es | CEDIDA

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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