Desde La Mesa Mota

Casimiro Curbelo es el presidente del Cabildo de La Gomera y un político muy hábil y listo. Fuimos compañeros en la Universidad de La Laguna, en la entonces Facultad de Filosofía y Letras allá por los años setenta

04.11.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Casimiro Curbelo es el presidente del Cabildo de La Gomera y un político muy hábil y listo. Fuimos compañeros en la Universidad de La Laguna, en la entonces Facultad de Filosofía y Letras allá por los años setenta. Era un estudiante discreto, observador y bastante tímido.

Años más tarde, mientras pasaba unos días en el Hotel Tecina, coincidimos los dos en el embarque de la procesión del Carmen, en Playa Santiago, me reconoció y me invitó a subir a la barca de la Virgen, para hacer el recorrido procesional, en una tarde muy agradable, en la que recordamos nuestros tiempos universitarios.

Casimiro ya estaba en la cumbre, presidía desde hacía años la Corporación insular gomera y ya era un hombre muy querido por los habitantes de su isla, muchos de los cuales le adoran y lo ven como un político insustituible.

Curbelo, que siempre se presentó por el PSOE, llegó incluso a contabilizar la Presidencia del Cabildo con su escaño de senador en Madrid, hasta que cometió la torpeza, con dos copas de más, de montarla en una barra americana de la capital, cuando él y su hijo celebraban la titulación superior de su vástago. Aquello trascendió a la opinión pública y se produjo un divorcio entre él y el PSOE.

Y Casimiro montó su propio partido, la ASG, sabedor de que seguiría siendo, mientras él quisiera, presidente de los gomeros. Pero no sé qué tiene el poder, que al más pintado lo "tuerce", lo emboba y lo hace caer en la comisión de actos poco recomendables.

Por lo que se ha publicado en los medios de comunicación parece ser que de, alguna manera, se filtraron las respuestas de los test de unas oposiciones al Servicio Canario de Canario de Salud, y parece cuando menos sospechoso que tres opositores acertaran el cien por cien de las preguntas, algo tremendamente improbable, y que los "lumbreras" fueran, curiosamente, la hija de Casimiro Curbelo, su mejor amiga y el marido de ésta.

En cualquier país civilizado, si se demostrase que eso es cierto (lo de la filtración del examen) el señor Curbelo estaría obligado a dimitir de todos sus cargo. Pero como esto es Jauja. Y ahí lo dejo, por hoy. ¡Ay, Casimiro, casi miro!

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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