Opinión

La quiebra de Thomas Cook, por más que pudiera esperarse a tenor de las informaciones que sobre el touroperador británico circulaban durante los últimos meses, ha generado un impacto sobre la economía y la sociedad canaria

07.06.2019 | Redacción | Opinión

Por: Santiago Sesé

Presidente de La Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife

La quiebra de Thomas Cook, por más que pudiera esperarse a tenor de las informaciones que sobre el touroperador británico circulaban durante los últimos meses, ha generado un impacto sobre la economía y la sociedad canaria que, aunque difícilmente cuantificable, va más allá del sector turístico en sí para extenderse a un sinfín de actividades y negocios. La reacción que ha provocado al acontecimiento da cuenta de su extraordinaria magnitud. Agentes económicos y sociales y administraciones han unido fuerzas para acordar, promover y dotar un conjunto de medidas con las que paliar los efectos de la caída de un operador turístico de enorme importancia para nuestras islas.

La Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife celebra esa alianza y participa de ella, como también comparte muchas de las acciones que se han propuesto y adoptado. Ahora es el momento de desarrollar esos instrumentos de gran potencia de los que Canarias dispone para afrontar los desafíos estructurales que encaran la economía en general y el turismo en particular y de los que, por desgracia, no siempre se extrae el suficiente partido, entre otras cosas porque, pese a que los hemos defendido de manera prácticamente unánime, en ocasiones desconocemos todas sus posibilidades.

El esfuerzo de las instituciones y la sociedad civil del Archipiélago para ampliar el marco autonómico y fortalecer la región frente a las innegables vulnerabilidades que padece culminó el año pasado con la aprobación de la reforma del Estatuto de Autonomía y la revisión del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF). Este último ofrece toda una serie de herramientas con las que fortalecer la competitividad de los sectores económicos de las Islas, entre ellos uno, el turismo, del que depende buena parte de la riqueza de esta tierra -más del 35% del PIB- y de sus puestos de trabajo -alrededor de un 40% del empleo-. Al amparo del fuero canario es posible arbitrar medidas presupuestarias, fiscales y de negociación con la Unión Europea que proporcionen abrigo frente a las incertidumbres presentes y futuras.

De la misma manera que invocamos las singularidades de Canarias y su condición de región ultraperiférica para reclamar un trato justo y apropiado para algunas de sus actividades económicas, podemos hacerlo para apuntalar y proteger aquella que ejerce como sostén de las demás. El turismo está muy presente en el REF que, no lo olvidemos, es ley. Hagamos causa común para exigir que se cumpla esa ley y, bajo el paraguas que ofrece, pongamos en marcha medidas eficaces y ambiciosas. De hecho, nuestro fuero prevé, en atención al papel clave que desempeña el sector para la economía y el empleo, la elaboración de un Plan Estratégico del Turismo y recoge la puesta en marcha de nuevos incentivos a la inversión, acciones en materia de promoción, la mejora en la formación de los trabajadores, la renovación con fondos estatales de las zonas turísticas y la diversificación de la oferta. En unos momentos en los que todos coincidimos en la necesidad de incidir en la promoción del destino en mercados claves, el REF contempla también la posibilidad de reservar un espacio propio a Canarias dentro de las campañas que al efecto desarrolle el Estado. Respecto al empleo, ya el texto reconoce un plan integral para las Islas y, a nuestro juicio, sería deseable diseñar dentro de este uno específico para el ámbito turístico.

Como es obvio, las potencialidades del REF trascienden el ámbito del turismo, pero alcanzan a sectores estrechamente vinculados a él. En materia de transporte, abre vías a la rebaja de las tasas aeroportuarias, la inversión en infraestructuras estratégicas y el mantenimiento y creación de rutas aéreas que afiancen y amplíen la conectividad del Archipiélago, otro aspecto crucial en los momentos que vivimos. En cuanto a las medidas dirigidas a favorecer la extensión de las energías renovables y el ahorro de los consumos energéticos, también incluidas en el fuero canario, representan una oportunidad para el sector hotelero, que ve cómo las crecientes exigencias medioambientales de muchos de sus clientes constituyen un nuevo reto para el negocio.

No terminan ahí los recursos y herramientas que pone a nuestra disposición el REF -habría que hablar, por ejemplo, de la atracción de aerolíneas a la Zona Especial Canaria-, pero sirva esta pequeña enumeración como muestra de las posibilidades que encierra. Pero este potencial no se desarrolla solo. Ya hemos visto en otras ocasiones cómo las disposiciones del fuero quedan en papel mojado si no se trasladan a los presupuestos. Es el cometido de las administraciones y fuerzas políticas de las Islas, y también de los representantes empresariales y sindicales, defender, reivindicar y, si fuera necesario, exigir el cumplimiento del REF para que sus medidas se doten financieramente -al margen de la asignación que corresponde a Canarias en la distribución entre comunidades autónomas-, se apliquen y pasen de los boletines oficiales a la realidad.