Opinión

Es una situación cada vez más estudiada y reconocida, (no todo lo que se debiera). Aunque aún puede ser difícil identificar el acoso laboral o mobbing allí donde se da

11.07.2018. Redacción | Opinión

Por: Sonia Rodríguez Acosta

Es una situación cada vez más estudiada y reconocida, (no todo lo que se debiera). Aunque aún puede ser difícil identificar el acoso laboral o mobbing allí donde se da. Especialmente teniendo en cuenta que esta forma de acoso, no siempre presenta las mismas características. Los diferentes tipos de mobbing hacen que muchas veces quede escondido e incluso se tache como una situación normal. Normalizando una situación que no lo es, poniendo a la persona que lo sufre en una postura de indefensión total.

El acoso laboral se da en el entorno de trabajo, en el que una persona o varias ejercen violencia psicológica de forma sistemática y repetida sobre otra persona o personas, durante un periodo de tiempo prolongado.

Los acosadores puedes ser compañeros de trabajo, superiores o subordinados, y este comportamiento puede afectar a trabajadores de cualquier tipo de empresa. En muchas ocasiones se trata de confundir a la víctima haciéndola creer que ella es la culpable de todo lo que le ocurre. Esto puede llegar a tal punto que se cuestiona el sano juicio de quien lo sufre todo. Lo que causa en la victima un efecto de paralización y de dudas, y con ello conlleva que los acosadores puedan seguir haciendo de las suyas.

Los ataques sufridos en el puesto de trabajo pueden causar problemas psicológicos serios, en la victima o víctimas. Tales como: ansiedad, depresión, estrés etc… cuanto más tiempo se prolongue esta situación, mayor es el malestar que genera. Por lo general una víctima de acoso laboral puede ser cualquiera. Una persona que necesita ese trabajo para poder sustentar su economía familiar. Los acosadores se apoyarían en este aspecto para seguir con su diana. Es una situación muy compleja y difícil de llevar para la víctima, sumiéndola en un profundo abismo del que resulta muy complicado salir. Si a todo ello se le suma, que cuando la víctima se dispone a denunciar y denuncia. Se ve envuelta en un proceso legal que por lo complejo de la situación, es muy poco probable que la justicia le dé la razón. Ya que aquí entrarían en juego diversos factores.

Algunos factores serian; el nivel socio-económico de la empresa, las pruebas aportadas, ya que al ser un tema tan difícil de probar, resulta muy complicado obtener un nivel de credibilidad óptimo para terminar con una sentencia favorable a la víctima.

Desafortunadamente hemos tenido hechos recientes donde hemos podido ver sentencias totalmente injustas. Donde toda la sociedad se ha levantado junto a un clamor popular.

Por lo tanto llegamos a un punto en el cual todo lo que la víctima dice que le ha estado ocurriendo se pone en duda. Puesto que es su palabra contra la del acosador o acosadores. Todo ello lleva a la víctima a un proceso de ansiedad y depresión, que en muchos casos puede ser muy serio. Ya que verse metido en este tipo de procesos judiciales no es agradable para nadie.

Este tipo de situación, lleva a la víctima a sentirse culpable, poco valiosa, con una autoestima muy baja. Consecuentemente, entrara en ansiedad y depresión por el acoso sufrido y viendo que la justicia no la ampara. Entonces se sentirá aún peor.

¿De verdad este tipo de delito puede quedar impune? Desde mi humilde opinión creo que no. Puesto que nadie tiene derecho a machacar psicológicamente a alguien tenga el rango que tenga. Desde luego las leyes deben ser más duras en este tipo de casos, así como en otros.

Adentrándonos un poco en el perfil del acosador laboral, suelen ser personas con baja autoestima que necesitan avasallar a otras para sentirse superiores. Por supuesto esta superioridad no es tal, ya que nadie es mejor que nadie independientemente de su rango en la empresa.

Finalmente la victima podrá con el paso del tiempo y con la ayuda necesaria retomar su vida normal y encontrar otro puesto de trabajo, donde se le valore como trabajador pero principalmente como persona. Vivimos en un mundo en el que todo vuelve, las buenas acciones traen más generosidad. Desde mi punto de vista tratar bien a los demás es un acto de bondad y empatía. Hacer de nuestro mundo un lugar mejor es responsabilidad de todos.

Con este artículo quiero despertar conciencias. Y decir bien alto: TODO SER HUMANO TIENE DERECHO A IR A UN TRABAJO DONDE SE SIENTA VALORADA Y RESPETADA. SER BUENA PERSONA SI VALE LA PENA

Sonia Rodríguez Acosta

Sonia Rodríguez Acosta

Coach de vida
Coach de procesos emocionales
Coach nutricional
Especialista en gestión de la ansiedad, miedos, fobias, motivación, autoestima y educación emocional.

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