Opinión

04.10.2020 | Redacción | Opinión

Por: Esther González

Psicóloga

Todas las personas podemos sentirnos tristes en algún momento de nuestras vidas. Estos sentimientos de tristeza no son patológicos. De hecho la tristeza es una respuesta emocional normal, ante determinadas circunstancias difíciles de nuestras vidas. 
La depresión es un trastorno del estado de ánimo, en el que ya aparecen sentimientos de dolor profundo. 
Los bajos  estados anímicos pueden estar producidos por estímulos externos (problema laboral,  por ejemplo) , estímulos internos (un pensamiento negativo),  y por cambios hormonales. 
Nuestro estado anímico es variable, no podemos estar bien siempre, eso es imposible. Lo importante es no tener miedo a no estar bien, y pensar que son estados pasajeros. 
Si les tenemos miedo, los reforzamos y dura mucho más tiempo. 
Además, es muy importante seguir con la actividad, y no inmovilizarnos. 
Y no hablar, ni hablarnos de que tenemos un estado de ánimo bajo. 
No debemos olvidar, que cuando hay momentos en los que por cualquier situación se tiene el ánimo bajo, o muy bajo, salen a la superficie todas las cosas negativas a las que tenemos miedo. 
Esto siempre que estemos vivos nos va a pasar. 
Tenemos que aceptar los cambios, y seguir haciendo actividades, cumpliendo con nuestra organización, pero reduciendo expectativas. 

Indefensión es no tener defensas, carecer de herramientas para resolver. 
Dentro del campo de la Psicología hay tres situaciones que nos predisponen y exponen a la indefensión, y a la enfermedad. 
1. Los refuerzos externos: estar solos, no tener compañía, ni situación de ayuda. 
2. Los refuerzos internos: cuando nosotros mismos nos creamos la indefensión, por no percibir nada positivo, por ver lo que nos rodea como negativo. 
3. Las conductas adecuadas: cuando no conseguimos nuestras metas, deseos, y objetivos, por carecer de las habilidades sociales, y el autocontrol para dar las conductas adecuadas. 

A nivel de refuerzos externos: 
La vida es un continuo, donde está la familia, nuestros amigos ...
No debemos esperar de los demás, cada uno es como es. Si esperamos podemos caer en indefensión. 
Debemos dar la conducta más adecuada sacando lo positivo de cada uno de ellos. 
Debemos adaptarnos y valorar las cosas que tenemos. 
Somos nosotros los que debemos adaptarnos al ambiente, y no el ambiente a nosotros. 

A nivel de refuerzos internos: 
Los estímulos no son ni del todo positivos, ni del todo negativos, su valor está en la interpretación. 
Por ejemplo , ponemos a dos capitales de barco en alta mar. Uno empieza a fijarse en todo lo feo que tiene su barco. Percibe todo tan feo, que no lo soporta, y lo hunde. Claro, él también se hunde con el barco. No ha soportado su fealdad. 
Otro capitán de barco, en la misma condición que el anterior, sabe que está en alta mar, y que no tiene otro barco, decide entonces, con sus refuerzos internos, no ver lo negativo, ver lo positivo, “menos mal que tengo barco”. 
¿Cual de los dos ha sido más inteligente? 
El segundo ha tenido refuerzos internos. Él ha querido ver una realidad positiva. 
La realidad está en lo que percibimos.  

A nivel de conductas adecuadas: 
Los refuerzos externos son muy necesarios, pues sin ellos, estaríamos solos. 
Tener refuerzos internos, consiste en ver lo positivo de lo que nos rodea, y son muy valiosos, más que los refuerzos externos. 
Pero son las conductas adecuadas las que hacen que realmente tengamos refuerzos externos. 
Mediante el proceso de aprender a no estar alerta a todo lo negativo como respuesta, y ver lo positivo, si no nos adaptamos y no damos la conducta adecuada no conseguiremos lo que queremos de nuestros ambientes. 
Para tener refuerzos externos, hay que tener refuerzos internos, y darles la conducta adecuada. 
Supongamos que al lado de casa hay un gimnasio. 
Por el hecho de tener un gimnasio cerca no implica que sea refuerzo externo. 
Primero me tiene que gustar ir al gimnasio (refuerzo interno) . 
Tenerlo cerca y que me guste, tampoco significa que sea refuerzo externo. 
Pero si lo tengo cerca, me gusta, y doy la conducta adecuada de ir , el gimnasio será un refuerzo externo para mí. 

A continuación,  les describo y aconsejo pautas para los bajos estados anímicos. 
1. No te marques metas difíciles 
2. Dividir  las  grandes tareas en pequeñas actividades. 
3. Reducir la expectativa. No esperes mucho de ti mismo/a en bajos estados de ánimo. 
4. Hacer esfuerzo por relacionarte con los demás. 
5. Hacer actividades que te hagan sentir bien. 
6. Hacer ejercicio físico moderado. 
7. Ser paciente. No te obsesiones si tu humor no vuelve rápidamente a la normalidad. 
8. Evita tomar decisiones transcendentales para tu vida , en esos momentos no eres objetivo/a. 
9. No te culpes por sentirte mal. Acéptalo sin miedo, no es una enfermedad. 
10. No te enganches al auto dialogo negativo. 

Imagen: Esther González, psicóloga | CEDIDA