Desde La Mesa Mota

De entrada, me parece que esta crisis le va a venir muy bien --y no malentiendan mis palabras-- a la mayoría de nuestros jóvenes, porque les hemos mimado mucho, les hemos dado todo lo que hemos podido y lo que no

22.03.2020 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

Al margen de consideraciones económicas, científicas y médicas, de las que ni entiendo ni papa (porque no soy economista, ni científico ni médico, es evidente) me gustaría resaltar algunas cosas positivas que, por desgracia, nos está dejando esta pandemia mundial provocada por el corona virus.

De entrada, me parece que esta crisis le va a venir muy bien --y no malentiendan mis palabras-- a la mayoría de nuestros jóvenes, porque les hemos mimado mucho, les hemos dado todo lo que hemos podido y lo que no, y están (o estaban) acostumbrados a la buena vida y a la "papita suave".

Los menores de treinta años en todo el mundo desarrollado, por regla general, no han pasado calamidades, no han pasado estrecheces y no han sufrido crisis humanitarias incluso peores que la actual. Y no es que me alegre por la situación de esta pandemia, pero la vida en sí misma, nuestro tránsito en este planeta. no es, por decirlo de alguna forma, un camino de rosas, ni rodeado de olorosas lavandas o preciosos campos sembrados de tulipanes.

Creo que una vez superada esta pandemia, que se cobrará numerosas vidas --es más que evidente--, va a servir para que todos abandonemos un proceso de deshumanización que estábamos experimentado en nuestras propias carnes. Pienso que recuperaremos muchos valores perdidos por el hombre, como la solidaridad, el apoyo mutuo, la nobleza y la bondad necesarias y tenemos que se conscientes de que transitábamos por una ruta equivocada, que nos iba a llevar a un destino proceloso y gris.

No nos queda más remedio que recuperar cuanto antes la humanidad de la que adolecemos actualmente, debemos abrir nuestras mentes, ser más comprensivos ante determinadas situaciones y parece hasta necesario que nos olvidemos de idolatrar el dinero y los bienes materiales.

Si tanto queremos seguir vivos y amamos nuestra propia existencia, aprendamos a ser personas, a valorar las cosas que realmente merecen la pena y tratemos de ser mejores. No estaría de más, queridos amigos.

Por lo demás, tengamos confianza en el futuro inmediato. Entre todos venceremos al bicho. Asumamos estos momentos terribles con calma y tranquilidad. Sin ninguna clase de dudas, venceremos al mal. Mucho ánimo y optimismo, queridos amigos.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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