Desde La Mesa Mota

Con esto de la popularización de las redes sociales uno ya no se asombra de ver las continuas patadas que le damos al idioma y cómo maltratamos una lengua tan rica, variada y atractiva como es el castellano

19.08.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Con esto de la popularización de las redes sociales uno ya no se asombra de ver las continuas patadas que le damos al idioma y cómo maltratamos una lengua tan rica, variada y atractiva como es el castellano, que tenemos la suerte de hablar y de escribir, aunque sea con errores garrafales.

Parece increíble, pero conozco a muchas personas que escriben tal cual hablan, sin importarles lo más mínimo cómo se expresan por escrito, porque sencillamente no saben o no quieren saber distinguir una "b" de una "v", de si un vocablo empieza por "h"o contiene la letra muda intercalada; confunden continuamente la "c" con la "s", distorsionan los conceptos de unas palabras concretas y les da lo mismo escribir "hay", "ahí" o "¡ay!", sin distinguir para nada si es una forma verbal de haber, un adverbio de lugar o una interjección que expresa lástima o dolor.

El adverbio de modo "así" lo he visto escrito de varias formas, como "asín", "ací" o incluso "hasí", por no referirme a los acentos, porque hay muchas personas que, para no complicarse la vida, sencillamente ignoran las tildes o las ponen de manera equivocada, entre otras cosas porque nadie les ha explicado las reglas al respecto o, simple y llanamente, les importa un pito.

Sin lugar a dudas, hemos avanzado mucho, aunque a veces en direcciones equivocadas. Ya no existe tanto analfabetismo como hace, por ejemplo, medio siglo, en aquella España atrasada y eminentemente rural, donde muy pocos sabían más o menos escribir y la mayoría de las personas firmaban documentos con la huella dactilar del dedo índice de su mano derecha y, en todo caso, a lo más que llegaban era a saber poner un garabato con lo que se asemejaba caligráficamente a lo que podía "entenderse" como su nombre y sus dos apellidos.

No entro a juzgar el nivel de educación y de aprendizaje de nuestro querido idioma, ero es más que evidente que la generalidad de la gente no lee, que hay personas que no han visto ni abierto un libro en su vida y que la mayoría de los docentes de este país no se han preocupado por fomentar la lectura en las aulas, y así nos va.

Como si se tratara de una pieza musical, desafinamos mucho a la hora de hablar y de escribir, aunque hayamos avanzado bastante en cuanto a expresarnos de manera oral y por escrito y, en definitiva, no sé si al final tendrá razón el admirado Gabriel García Márquez, que en paz descanse, cuando decía que se debería ser más permisivo con el idioma en cuanto a la plasmación por escrito de una lengua que, en este planeta azul que se está volviendo gris, hablamos más de quinientos millones de personas.

De cualquier manera, tenemos el deber de fomentar el sano hábito de la lectura entre los más jóvenes y, lo que es más importante, enseñar a comprender a los críos lo que leen, y animarles a que se fijen bien en cada palabra que ven para evitar, en lo posible, tanta burrada ortográfica. Parece sencillo, pero a la vista está de que no lo es. Y eso.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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