Al Golpito

¿Qué diría el gran músico y compositor venezolano, Simón Díaz, si estuviese vivo, de la actual Venezuela que le vio nacer y crecer como persona y profesional de la música; pidiendo a gritos de desesperación el derrocamiento dictatorial de Maduro?

23.02.2019 | Redacción | Opinión

Por: Rafael J. Lutzardo Hernández

¿Qué diría el gran músico y compositor venezolano, Simón Díaz, si estuviese vivo, de la actual Venezuela que le vio nacer y crecer como persona y profesional de la música; pidiendo a gritos de desesperación el derrocamiento dictatorial del Gobierno de Nicolás Maduro? ¿Qué canción hubiese compuesto Simón Díaz de esa Venezuela que se marchita entre el hambre, la miseria y lágrimas de dolor? Un artista que supo granjearse el respeto, la simpatía y admiración de toda América Latina. El hombre que unió a gobernantes y opositores, aunque fuera por unas horas.

Como escribe en el periódico La Nación, el periodista Luis Gregorich, en pleno desarrollo de la crisis venezolana, el pasado 19 de febrero, mientras las manifestaciones oficialistas y opositoras asolaban Caracas y otras ciudades, hubo un viejo cantor y compositor que con su muerte física pudo reunir a los dos bandos, excepcionalmente, en su homenaje. El presidente Maduro se dio su tiempo para encabezar las honras fúnebres de esta figura de la cultura y el mundo civil; el líder opositor Leopoldo López también lo despidió con emoción.

Simón Díaz era, quizás, el mayor exponente vivo de la tradición folklórica de su país, y en especial de aquella música llanera que representa a su manera - tan diferente y sin embargo con algunos rasgos comunes con nuestra expresión pampeana- la vida de las planicies venezolanas y los cantos de trabajo y de fiesta de sus pobladores.

Había nacido en Barbacoas, Urdaneta (estado de Aragua), el 8 de agosto de 1928. Aprendió muy joven a tocar el cuatro, la pequeña y expresiva guitarra de su tierra. A partir de 1940 vivió en San Juan de los Morros (Guárico) y más tarde se radicó en Caracas, donde completó su formación musical. En la década de 1950 se hizo conocer y consolidó su popularidad con un programa radial, El llanero , que más tarde sería sucedido por éxitos aun mayores en apariciones televisivas, en especial una dedicada al público infantil, Contesta por tío Simón . En adelante sería el Tío Simón para los chicos venezolanos. Trabajó también como actor en varias películas. Al mismo tiempo, una fecunda asociación con el compositor y productor Hugo Blanco le permitió iniciar su larga carrera discográfica, con especial consagración a la canción llanera, y sobre todo al rescate de la tonada, a la que enriqueció con decenas de títulos.

Simón Díaz también tuvo (y mantiene) su canción insignia: "Caballo viejo", a la que hay que agregar, entre muchos otros títulos, "El becerrito", la "Tonada del cabrestero", "Sabana", la "Tonada de luna llena" (Almodóvar la incluyó, cantada por Caetano Veloso, en su película La flor de mi secreto ) y "Mi querencia". Se ha dicho de "Caballo viejo" que, junto a la clásica "Alma llanera" de Pedro Elías Gutiérrez (que cumple un siglo en este año), es el emblema de la canción popular venezolana; en todo caso, es la más grabada, con más de 350 versiones en 12 idiomas y por intérpretes como Julio Iglesias, María Dolores Pradera, Rubén Blades, Opus Cuatro, Armando Manzanero, Martirio y Plácido Domingo.

¿Cuál es el valor de este viejo cantautor que, muriéndose, consiguió reunir, al menos por un instante, a gobernantes y opositores separados por un duro tumulto político? Tal vez, haber sido, junto a creadores como Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra o Chabuca Granda, constructor de una nueva escena musical, a pesar de sus orígenes y de influencias llegadas de Europa y África. Somos distintos. Y Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar (los padres de los Simones que siguieron), lo sostuvo, allá por 1840, al referirse a nuestro continente: "La lengua, los tribunales, los templos y las guitarras engañan al viajero... Se habla, se pleitea, se reza y se tañe a la española, pero no como en España".

Por último, Simón Díaz murió el 19 de febrero de 2014, pero su legado como persona y profesional de la música siguen siendo referencias en toda Venezuela y en América Latina. Un hombre que fue exponente de la creatividad y de sus cánticos de la Venezuela hermosa, bella y romántica. En cada una de sus composiciones había un mensaje; una historia real de una determinada familia. Yo pude escuchar algunas de sus canciones en CD cuando estuve en Venezuela. Me cautivó y a partir de ahí Simón Díaz fue unos de mis ídolos preferidos de la América Latina. De esa bella Venezuela que en la actualidad llora al ser despojada de sus derechos y libertades.

Rafael J. Lutzardo Hernández

Rafael J. Lutzardo Hernández

Periodista y escritor. Actualmente colabora como columnista y realiza reportaje de sociedad en El Diario de Avisos.

Autor de numerosos prólogos de libros y programas de fiestas populares de nuestra tierra. Autor del libro "Vamos de Guachinches y otras casas de comidas"

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