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Vodevil nacional

La élite política de España, perteneciente a todos los partidos políticos y diferentes ideologías, vive en un mundo ilusorio, donde su visión y la realidad no concuerdan en absoluto.

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Vodevil nacional
Óscar Izquierdo, politólogo | CEDIDA

21.09.2026 | Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Politólogo

La élite política de España, perteneciente a todos los partidos políticos y diferentes ideologías, vive en un mundo ilusorio, donde su visión y la realidad no concuerdan en absoluto. Sus cabezas, generalmente mal amuebladas, están inmersas en una fantasía permanente, una virtualidad engañosa, totalmente desconectadas de lo que sufre la población, sin contacto directo con la vida cotidiana. Desde sus esplendidos despachos de moqueta con aire acondicionado o desde sus coches oficiales, no pisan las calles, se ensuciarían. Prefieren estar cómodamente sentados en los salones de plenos de las distintas instituciones, para desde allí gozar del confort, tanto del calor del poder como de la penuria del frio de la oposición, antes de juntarse con la gente y ver sus problemas de cerca. Cuando se arriesgan a salir, es para asistir a distintos actos protocolarios, civiles o religiosos, para sacarse las fotos correspondientes y después o inmediatamente, subirlas a sus redes sociales, para mayor notoriedad de su vanagloria.

Los ciudadanos vemos a través de los medios de comunicación visuales o en las distintas opciones de internet, una realidad incuestionable, verídica, que se está produciendo y después asistimos atónitos a declaraciones de los responsables públicos, donde se pone en cuestión lo que hemos contemplado con nuestros propios ojos. Nos quieren tomar el pelo, piensan que nos falta el agua de mayo, cuando lo que sucede es que son ellos quienes tienen todas las papeletas para tildarlos de zoquetes. A esto tenemos que sumar a los acólitos, periodistas, analistas, entendidos de todo, que son esas personas que siguen a otras, con una actitud de dependencia y subordinación, sobre todo en el ámbito de las tertulias televisivas o radiofónicas, que van por los distintos platos o estudios, para defender lo que dicen sus superiores, aunque sea la mayor tontería, incoherencia o irrealidad, ya que para eso les pagan sus buenas y suculentas propinas. 

José Luis Rodríguez Zapatero expresidente del Gobierno y no olvidemos mediador en el régimen populista de Maduro en Venezuela, tuvo una ocurrencia, es lo que se le da bien, al decir en el año 2005, en una entrevista en la Cadena Ser, que estaba “muy a gusto y muy tranquilo” porque “tenemos un Rey bastante republicano”. Se comenta solo lo que quiso decir, a saber, “da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace." También el ínclito expresidente Mariano Rajoy, despistadillo de por sí, no se queda atrás con aquella famosa frase, que sólo el entendía cuando la pronunció en el Congreso de los Diputados: "cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político".

Actualmente tenemos perlas de las más valiosas, como la del presidente Pedro Sánchez cuando en 2019 en una entrevista en la cadena de televisión La sexta dijo que “no dormiría por las noches como el 95%” de los españoles si hubiese aceptado las “imposiciones” de Podemos para gobernar en coalición, después lo hizo y a seguir fingiendo. El líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo tampoco se queda atrás, patinazo uno tras otro, “si pueden descansar unas semanas, les felicito. Los que no puedan descansar, que sepan que las vacaciones están sobrevaloradas". Después pidió perdón y dijo que era una broma, por cierto, pesada. La vicepresidenta Yolanda Diaz, tiene una frase antológica, cuando en una sesión de control en el Senado llego a espetar bastante aturrullada, “queda Gobierno de corrupción para rato”, cuando en realidad pretendía referirse al Gobierno de coalición, aunque el subconsciente o consciente le traicionó y dijo por un vez la verdad. 

Así hasta el infinito y si descendemos al ámbito autonómico, insular o local, la política se convierte en un verdadero sainete, esa obra teatral popular y burlesca que representan muy bien los cargos públicos mas cercanos. Este tropel de personajes son los que dirigen malamente nuestros destinos o están en la oposición más absurda e inútil. ¡Cuánta falta de regeneración necesita España y cuanto desecho por retirar!