Cultura

Las representaciones de esta obra, escrita por el propio hijo de la actriz, se han programado para este sábado y el domingo en Santa Cruz

19.03.2019 | Santa Cruz de Tenerife

Concha Velasco actúa este fin de semana en el Teatro Guimerá, en el que representará a la protagonista principal de la obra ‘El funeral’, una divertida comedia escrita y dirigida por su hijo Manuel M. Velasco.

El tercer teniente de alcalde y concejal responsable de Cultura, José Carlos Acha, resaltó que el texto de esta obra “está cargado de ironía y hace muchas referencias a personajes actuales del mundo del corazón”. Las representaciones se han programado para el sábado 23, a las 20:30 horas, y para el domingo 24 a las 19:00 horas.

Las entradas, al precio de 36, 33 y 28 euros, se pueden adquirir en la taquilla del Teatro Guimerá de martes a viernes, de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 20:00 horas. También se pueden comprar por teléfono llamando al 922 609 450 o a través de la página web www.teatroguimera.es. Las personas con carné del Guimerá, jóvenes de entre 13 y 16 años de edad, mayores de 65 años, familias numerosas y personas con discapacidad a partir del 33 por ciento también pueden beneficiarse de diferentes tipos de descuentos.

Argumento

La trama se centra en el personaje de Lucrecia Conti, la actriz más importante del cine, el teatro y la televisión de España, que ha fallecido. Asistimos al gran velatorio que el Ministerio de Cultura ha organizado en su honor en un teatro para que el público pueda despedirse de su admirada estrella. Sus nietas, Ainhoa y Mayte, ponen orden porque las muestras de cariño son inmensas. También aparece Miguel, un primo lejano cuyo parentesco real es desconocido.

Todo cambia cuando los asistentes quedan encerrados en el teatro porque el fantasma de Lucrecia se aparece para despedirse a lo grande. Nadie da crédito a lo que sucede. El fantasma tiene asuntos que resolver incluso con su propio representante, Alberto Luján, que trata de contener como puede a la prensa que se agolpa fuera.

La noticia está apareciendo en todos los medios de comunicación y todos los programas de televisión están enviando unidades móviles al teatro para conectar en directo con Lucrecia... o lo que queda de ella. No hay precedentes de algo así y Lucrecia va a aprovechar al máximo este momento en el que, por fin, se le presta la atención que merece para solucionar, viva o muerta, todos sus problemas profesionales y personales: desde aceptar una serie de televisión en la que hace de muerta, dejar que le hagan una figura para el Museo de cera de Madrid o decirle a una de sus nietas si puede ennoviarse con un chico al que todos le ven cierto parecido familiar. Todo eso mientras está pendiente de que el público no pase hambre en este ratito de ‘encierro’ y ofreciéndoles un maravilloso show. Porque el espectáculo, incluso después de la vida, siempre debe continuar.