Cultura

Mi encuentro con Maribel es el día de la presentación de su último libro en estado puro, porque son momentos muy gratos, donde los sentimientos están a flor de piel, el ambiente cálido hizo que al sentarnos a conversar, nos sintiéramos en casa

23.02.2019 | Santa Cruz de Tenerife | Rincón Literario

Por: Rosario Rodríguez Vidal

Hoy en nuestro Rincón Literario hablamos con Maribel Díaz, ganadora del 1° concurso de Poesía “BIRMAGEN 2018” de ACTE, con su obra Arqueología de un Poema.

Mi encuentro con Maribel es el día de la presentación de su último libro en estado puro, porque son momentos muy gratos, donde los sentimientos están a flor de piel, el ambiente cálido hizo que al sentarnos a conversar, nos sintiéramos en casa.

Maribel es una guerrera en este mundo complejo y a veces tirano, mi admiración a su valor es muy grande.

Su mirada a mis preguntas contestaban más que sus palabras, en referencia a la etapa de su vida que más le ha inspirado, me dice que es su infancia, la cual considera fundamental preservar siempre para seguir disfrutando la vida como la niña que siente que es, esa niña que le da la fuerza para seguir, donde encuentra la dulzura, el amor, la inocencia, el camino a la felicidad, haciendo referencia a su madre agradeciéndole la educación y el amor que le ha dado.

Nació en Santa Cruz de Tenerife y reside en La Laguna, cuándo le pregunto entre risas el día en que nació, interrumpe, dando hasta el último detalle, 28.05.1965 dice orgullosa, reivindicando como es habitual en ella, su vida.

Socia de ACTE y varias asociaciones, aporta su sentir en ellas, granitos de arena que van consolidando su fuerza.

Se proclama vegana y defiende sus derechos con pasión activa y literaria.

La naturaleza es filtro en su vida, disfrutando hasta lo más profundo de ella.

Cuando le pregunto si se considera romántica o reivindicadora, me dice que una mezcla, que yo diría exquisita, también se siente tímida, introvertida y otras veces extrovertida.

Comparto un fragmento de su reciente libro.

Zona tres: residuos.

No hay arqueología con vestigios

si no te despojas de la vida.

Me cubro de otoño

cuando tu ausencia es naranja

cuando marzo huela a madera

cuando llueve sobre tu nombre

y los pétalos duermen

bajo un árbol sin sombra.

Un gusto conversar con Maribel Díaz, se que no será la última vez, me lo dice su generosidad y sus preciosos poemas.

Hasta pronto.