Cultura

Hugo le contaba las historias que vivía durante la noche, y aunque sabía que su madre no le prestaba mucha atención porque iba pendiente del volante y del tráfico, seguía describiendo los personajes imaginarios que para él eran reales

 

05.06.2021 | Redacción | Relato

Por: Isa Hernández

Todas las mañanas mientras su madre lo llevaba al colegio, Hugo le contaba las historias que vivía durante la noche, y aunque sabía que su madre no le prestaba mucha atención porque iba pendiente del volante y del tráfico, seguía describiendo los personajes imaginarios que para él eran reales. En todos los cuentos se repetía la figura de la imagen blanca. De alguna manera aparecía en la fábula que contaba. Su madre no sabía si de verdad lo soñaba o si se lo inventaba y le decía que era un sueño, pero él seguía insistiendo que no era un sueño, que era real y que la figura blanca venía a su cama, lo arropaba y le daba un beso, y cuando abría los ojos la veía y se cubría la cabeza porque se impresionaba y le daba un ligero temor, aunque se fue acostumbrando y casi la esperaba. Refería que la figura blanca le había dicho que no tuviera miedo, que no le haría nada malo, sino que, lo protegería de los fantasmas de la noche. A veces, Hugo se levantaba de la cama y se asomaba a la puerta del cuarto de sus padres y más de una noche su madre se asustó al verlo parado mirándola con fijeza con los ojos espantados como los de los búhos, pero con la misma se daba media vuelta y se acostaba sin decir palabra. Él no recordaba los paseos nocturnos, pero sí la figura blanca que alguna vez la relacionaba con su abuelo que lo visitaba para abrigarlo cuando se destapaba, seguía insistiendo a su madre. Su claridad al expresarlo hacía pensar a su madre en la capacidad de los niños para describir historias de ensueño, fantasía o magia, pero él sabía la verdad.

Imagen de archivo: Isa Hernández