La primera gran biblioteca de la humanidad: la biblioteca real de Asurbanipal

25.05.2026 | Redacción | Escrito

Por: Pilar Medina Rayo


Por todo el mundo es conocida la Biblioteca de Alejandría, fundada en el siglo III a.C. (aproximadamente entre el 300 y el 290 a.C.) por la dinastía ptolemaica. No obstante, casi 400 años antes (alrededor del 650 a.C.) existió una importante biblioteca cuya colección sobrepasaba los 30.000 ejemplares.

En las excavaciones realizadas en 1850 en la ciudad de Mosul, se encontraron los primeros restos fragmentados y dispersos de la primera gran biblioteca de la humanidad: la Biblioteca Real de Asurbanipal.

El descubrimiento de miles de tablillas bien conservadas y escritas con claridad fue un extraordinario golpe de suerte, y aún hoy constituyen la base de nuestro conocimiento sobre la antigua Asiria. 

Hace más de 2600 años, en Oriente Medio, se vivió un momento decisivo para la historia: el ascenso de Asiria —en el Irak actual—. Los reyes asirios ampliaron sus fronteras a lo largo de tres siglos, dando lugar a uno de los imperios más poderosos de la Antigüedad. En este marco histórico, Asurbanipal (669-631 a. C.) es considerado el último gran soberano asirio. 

Asurbanipal administró el imperio desde su capital, Nínive, —situada en la actual Mosul—, sobre un territorio que se extendía desde la costa oriental del Mediterráneo hasta las montañas del oeste de Irán. 

Considerado un guerrero implacable, dirigió durísimas campañas bélicas inmortalizadas en distintos relieves palaciegos que han servido, además, para dar testimonio de la violencia desempeñada por el poder asirio. Sin embargo, al mismo tiempo, este importante rey asirio, era un erudito apasionado por el conocimiento, lo que le llevó a promover la creación de la Biblioteca Real de Nínive, considerada en la actualidad como la primera gran biblioteca de la historia.

CREACIÓN DE LA BIBLIOTECA.

Asurbanipal heredó muchos textos de su padre. Algunos de ellos, redactados por eruditos babilónicos cautivos, versados en astrología, adivinación, magia y medicina.

Tras la conquista de Babilonia en el año 648 a. C., Asurbanipal ordenó que los textos babilónicos fueran trasladados a Nínive. Así, la biblioteca real se nutrió de miles de volúmenes nuevos, tal y como consta en las listas de adquisiciones conservadas. 

Muchas de las tablillas de la biblioteca real llevaban la marca «Palacio de Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria»; aunque también las había con plegarias a Nabu, dios de la escritura.

LA COLECCIÓN DE LA GRAN BIBLIOTECA REAL DE NÍNIVE.

La biblioteca real llegó a almacenar miles de tablillas que recogen textos de toda índole, como científicos, administrativos y literarios. Entre las numerosas obras rescatadas, destacar algunas de ellas. 

La epopeya sobre Erra: el violento dios de la peste que desató el caos en Babilonia después de apoderarse del mundo. Los expertos sugieren que este relato mítico, que describe las terribles consecuencias de la violencia para la sociedad, refleja los disturbios sociales causados por las invasiones de Babilonia durante el primer milenio antes de Cristo.

La plegaria shu-ilu: (de manos alzadas) dedicada a la diosa Ishtar. El exorcista leía la plegaria en voz alta en nombre del solicitante, por lo general el rey. En una de las tablillas encontradas, se recoge un texto que finaliza con instrucciones para Asurbanipal, indicando que debe postrarse ante Ishtar y recitar tres veces el conjuro; una vez que haya expresado sus preocupaciones, la plegaria será atendida.

Mitos y épica: Asurbanipal incluyó en biblioteca la abundante literatura mesopotámica. Uno de sus textos más importantes y famosos es La epopeya de Gilgamesh. Escrito con una elegante prosa, esta epopeya narra las aventuras del héroe Gilgamesh y su compañero Enkidu, durante las cuales Gilgamesh debe afrontar las emociones humanas más profundas, desde la amistad y el amor hasta la aflicción y el abatimiento. Este poema épico está compuesto por doce capítulos, y cada capítulo está escrito en una tablilla diferente. Aunque la biblioteca contaba con varios juegos de la obra, todos estaban incompletos. Afortunadamente, se están completando los capítulos que faltan gracias a nuevos hallazgos.

Medicina y magia: La atención médica asiria se basaba en una combinación de hechizos, medicinas, rituales y objetos protectores como los amuletos.

Los médicos, exorcistas incluidos, realizaban rituales y recitaban conjuros para proteger a sus pacientes de los demonios, espíritus, o cualquier otra fuerza malignas que, según se creía, eran las causantes de las dolencias y enfermedades.

En una carta del gran exorcista Marduk-shakin-shumi informa de que ha curado al príncipe heredero Shamash-shum-ukin al liberarlo de un espíritu maligno de la epilepsia. El procedimiento consistió en recitar un conjuro denominado «Ciertamente, eres malvado», a la vez, el exorcista, vestido con un manto rojo, realizaba distintos rituales, como colgar un ratón y un brote de espino en la puerta del paciente.

Sueños premonitorios: En Mesopotamia estaba muy arraigada la creencia de que los dioses enviaban mensajes a través de los sueños. 

En una de las tablilla se ha escrito una lista de señales funestas aparecidas en sueños. Entre ellas, encontramos soñar con animales muertos, con tocar carne prohibida y con actos sexuales. La lista finaliza con una plegaria al dios del Sol, Shamash, solicitando su protección. 

Manual para prevenir desastres: Asurbanipal también coleccionaba hechizos y rituales mágicos para evitar los efectos perjudiciales de los malos presagios. Protegerse de los malos augurios era una de las grandes preocupaciones del rey y de su corte. Se ha encontrado una tablilla con un catálogo de varios de esos hechizos y rituales.

Carta del tutor de Asurbanipal al rey Asarhadón: Como hijo menor, Asurbanipal no estaba destinado a ser rey, por ese motivo aprendió a leer y escribir, lo cual era algo muy inusual. Pero, una vez elegido, recibió una rigurosa formación que lo preparó en todos los aspectos de su cargo, ya que gobernar el vasto Imperio asirio era una tarea ardua y exigente.

El padre de Asurbanipal designó como tutor de su hijo a un astrólogo llamado Balasi quien, agradecido por formar parte de la etapa escolar del príncipe, escribió al rey dándole las gracias: «¿A quién ha favorecido el rey tanto como a mí, que he sido puesto al servicio del príncipe heredero para ser su maestro y educarlo?».

UNA SEGUNDA VIDA PARA LA BIBLIOTECA.

La ciudad de Nínive fue incendiada y destruida en el año 612 a. C., y junto a ella la Biblioteca Real de Asurbanipal, lo que ha dificultado la labor arqueológica de su reconstrucción y organización.

Durante el saqueo de la ciudad, tanto los palacios como la biblioteca fueron reducidos a cenizas. Los restos de madera de cedro hallados, sugieren que los techos de las estancias palaciegas se derrumbaron durante el incendio. Sin embargo, el fuego que la arrasó también contribuyó a preservar durante milenios los conocimientos reunidos por el rey asirio, pues coció parcialmente las tablillas de arcilla en la que fueron escritos, algo que ha permitido que lleguen numerosos textos hasta nuestros días.

Los investigadores de todo el mundo continúan uniendo fragmentos de los restos de la biblioteca de Asurbanipal, obteniendo un mayor conocimiento sobre la historia de este rey tan singular.
 

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