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Su retraso injustificable es una muestra más de la indolencia de las autoridades insulares en la puesta en marcha de infraestructuras básicas y funcionales en Tenerife

Una delegación de la Plataforma “Queremos un circuito de velocidad en Tenerife” mantuvo una amplia reunión con nuestro Presidente Oscar Izquierdo, le explicaron sus actividades e iniciativas, que cuentan con el apoyo de miles de ciudadanos, cientos de empresas y diversas entidades. Oscar Izquierdo firmó el apoyo a esta petición que hizo suya, “como una reivindicación histórica de FEPECO y que se ha visto frustrada por la incompetencia y falta de gestión eficaz por parte del Cabildo Insular de Tenerife, todo han sido promesas reiteradamente incumplidas, falta de diálogo fructífero y oídos sordos a los profesionales y aficionados al mundo del motor. No basta sacarse la foto poniendo la primera piedra, eso es fácil, lo que lleva trabajo y diligencia es llegar a poner la última piedra  y ahí está la diferencia entre la parálisis y la ejecución de obra. El circuito significaría para Tenerife un plus de calidad como destino apetecible desde un punto de visto deportivo a nivel internacional, todo serían ventajas, por eso no se comprende esta falta de tramitación”.

Los miembros de la Plataforma, Rubén Valero, Enrique Dorta, Lourdes Chandas y Francisco J. Rodríguez, mostraron su indignación hacia el Cabildo Insular porque ha sido incapaz, después de 35 años, de poner en marcha una instalación tan querida y esperada por los tinerfeños.  El colectivo del motor está cansado de esperar, necesitan unas instalaciones dignas para poder practicar el deporte del motor en todas sus categorías y lo único que reciben son falsas promesas y proyectos con falta de seriedad y viabilidad. Lo que se está haciendo es jugar con los sentimientos de los aficionados, al proponer solamente ideas populistas con el fin de salir en la foto, por cierto, el Circuito sólo tiene la primera piedra con su fotografía correspondiente, que parece que es lo único que les gusta y saben hacer bien. Nos tenemos que trasladar a Gran Canaria para poder practicar este deporte con un mínimo de garantías y seguridad, con los costes económicos que eso significa y el dinero que sale de Tenerife para otra isla. Queremos hacer y practicar lo que nos gusta y para eso hay que darle valor a la gente y aficionados al motor de la isla. Además sería una fuente de ingresos significativa como consecuencia de todas las actividades que giran en torno a una instalación de este tipo, como es el caso de pruebas de nuevos prototipos de vehículos de todo tipo de marcas importantes. Sería un símbolo de la isla, atrayente y competitivo.