Desde La Mesa Mota

el Tenerife se ha complicado y de qué manera la vida, al caer derrotado, injustamente, este sábado en el

15.09.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

De manera incomprensible, el Tenerife se ha complicado y de qué manera la vida, al caer derrotado, injustamente, este sábado en el "Heliodoro" ante el Reus que, en una jugada a balón parado en el minuto 80, consiguió marcar el único tanto del encuentro marcado a la salida de un córner por Planas.

El Tenerife perdonó lo imperdonable, sobre todo en la primera parte, en la que gozó, al menos, de una decena de ocasiones claras de gol que no se transformaron por imprecisiones de los delanteros locales, una veces, y por aciertos del portero visitante, Edgar Badía, que lo paró todo y se convirtió en el mejor jugador de su equipo.

Joseba Etxebarría volvió a sorprender con la alineación inicial, prescindiendo de Nano Mesa en la delantera. Apostó por Malbásic y Naranjo, poniendo a Bryan Acosta en la media punta, con una línea medular novedosa en la que dispuso de Luis Milla y de Undabarrena, su ahijado futbolístico.

Como declaró el entrenador en la víspera del choque, al Tenerife le hacen daño con muy poco, lo matan con una pistola de agua, y el conjunto blanquiazul ve las porterías como si fueran de hockey, porque los balones no entran.

El equipo está notando mucho las ausencias de Juan Villar, Samuele Longo y Víctor Casadesús, que se fueron este año y que no han sido compensadas con la llegada de los nuevos fichajes, que no ha demostrado nada del otro mundo, como el propio Jose Naranjo.

Está claro que Alfonso Serrano, el secretario técnico del club, no ha acertado con las nuevas incorporaciones y, antes de pedir la cabeza del preparador vasco, él tendría que dar un paso a un lado y mandarse a mudar, por su demostrada ineficacia.

El Tenerife, que sólo ha conseguido tres empates y dos derrotas en los cinco primeros partidos de Liga, se coloca en la zona peligrosa de la tabla clasificatoria y aunque este sábado ha ofrecido una buena imagen, sobre todo en la primera media hora, es evidente que la pelota no quiere entrar en la portería contraria. El equipo está gafado. 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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