Desde La Mesa Mota

El Tenerife ha dado realmente pena en el encuentro que disputó frente al Zaragoza en el estadio de "La Romareda", donde perdió por 1-0, en un gol tempranero de Jorge Pombo (Imagen: de archivo)

13.01.2018. Redacción / Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

El Tenerife ha dado realmente pena en el encuentro que disputó frente al Zaragoza en el estadio de "La Romareda", donde perdió por 1-0, en un gol tempranero de Jorge Pombo, a los seis minutos, tanto que sentó como un jarro de agua fría en el conjunto blanquiazul, ya que fue producto de un tiro raso y fuerte desde fuera del área, que se coló en la puerta de Dani Hernández por la rapidez que cogió el balón, porque el césped estaba mojado debido a las lluvias caídas en la capital aragonesa.

Bien es cierto que en esta ocasión José Luis Martí no pudo contar con los lesionados o sancionados Raúl Cámara, Carlos Ruiz, Samuele Longo, Paco Montañés y que tuvieron que retirarse a vestuarios en la primera parte Juan Villar y Lucas Aveldaño, con lo que el equipo se vio muy mermado. Las lesiones han supuesto un elevado coste para esta plantilla.

No obstante, este argumento no debe servir como excusa a las carencias del conjunto, que sigue sin tener las ideas claras, que no tiene profundidad ni continuidad en el juego, que no enlaza tres jugadas seguidas y que continúa adoleciendo de un centrocampista creador que sepa distribuir adecuadamente los balones.

Este Tenerife me aburre, porque ya hasta pierde con rivales muy mediocres, como el aragonés, y está claro que el exitoso resultado de la pasada jornada en Albacete fue fruto de la casualidad y de la fortuna.

El equipo tinerfeño puedo llevarse de la capital maña una manita de goles, pero los delanteros zaragocistas no estuvieron atinados y hasta Borja Iglesias falló un penalty estrellando el balón en un poste.

Perdonen que sea tan pesimista, pero a los resultados me remito. Ha comenzado la segunda vuelta del campeonato y debemos olvidarnos de la promoción de ascenso. No se pueden tener tantos pajaritos en el aire y el Consejo de Administración, el cuerpo técnico y los jugadores tendrán que bajarse de las ramas, para no engañarse a ellos mismos ni a la afición.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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