Desde La Mesa Mota

El Tenerife, tras un mes de competición, aún no conoce la victoria esta temporada en Segunda División, porque es un equipo que no termina de arrancar, como si se tratara de un coche con un motor gastado | Imagen: laliga123

08.09.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

El Tenerife, tras un mes de competición, aún no conoce la victoria esta temporada en Segunda División, porque es un equipo que no termina de arrancar, como si se tratara de un coche con un motor gastado. 

Al conjunto blanquiazul se le hace mucho daño con muy poco esfuerzo por parte de sus rivales, y así el Málaga, con un solitario gol (Gustavo Blanco, minuto 35) y sin demostrar nada del otro mundo consiguió vencer a un Tenerife, que por cuarta vez consecutiva se mostró muy apático en los primeros cuarenta y cinco minutos.  

A los jugadores tinerfeñistas les sigue faltando coordinación y más acierto en el pase. En la tarde de este sábado en la capital malagueña, sobre todo en el primer acto, parecía que el Tenerife no tuviera hombres en el centro del campo y apenas tuvo la pelota, muy dominado por un conjunto local que, sin esforzarse lo más mínimo, ya tenía ventaja cuando ambos contendientes se marcharon en el intermedio a los vestuarios. 

Desde luego, haber conseguido hasta ahora solo tres puntos de doce en juego no es de recibo para un club que aspira a estar entre los mejores de la categoría. Por el contrario, de seguir así las cosas, el único objetivo este año será conservar la categoría. 

El principal mal del Tenerife es que se muestra como un conjunto partido, descoordinado, sin unión ente las distintas líneas. Esto lo notamos y lo hemos expresado desde hace meses. Luis Milla no puede hacerlo todo él solo, porque no puede abarcar todo el campo, y malo es que los escasos balones que llegan a Malbásic y Nano, a Naranjo o a Montañés, salgan de las botas de defensores, sin que el balón transite por la medular. 

Los delanteros navegan solos en el entorno del área rival y sólo cuando entró Suso Santana, el veterano capitán, empezó a crear algo de peligro el Tete, porque hubo algunas combinaciones acertadas de balón. Antes, ni eso. 

No puedo estar de acuerdo con el técnico Etxeberría cuando al término del encuentro afirmó que su equipo está cada vez mejor, solo porque el Tenerife desperdició dos ocasiones de gol en la segunda mitad, una de Naranjo que en boca de gol mandó el esférico a las nubes, y otra de Suso que lanzó un tiro cruzado y el balón se estrelló en el poste izquierda de la meta malaguista. 

Por si eso no está claro, me remito a las estadísticas: el Málaga, líder, con doce puntos y cuatro victorias en otros tantos encuentros; el Tenerife, con tres puntitos, una derrota, tres empates (uno en casa) y ninguna victoria. No es solo cuestión de "dinámica", don Joseba.Y ya no me apetece seguir escribiendo, porque estoy muy defraudado. Así no vamos a ninguna parte. 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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