Desde La Mesa Mota

El Fútbol es tan aleatorio y tan imprevisible que se pueden ver encuentros, como el jugado la noche de este sábado en el Estadio "Heliodoro Rodríguez López", donde el Tenerife ha conseguido al final un épico triunfo | laliga123

27.10.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

El Fútbol es tan aleatorio y tan imprevisible que se pueden ver encuentros, como el jugado la noche de este sábado en el Estadio "Heliodoro Rodríguez López" de Santa Cruz, donde el Tenerife ha conseguido al final un épico triunfo, algo que los miles de aficionados y telespectadores que vieron el partido han creído increíble. Los blanquiazules encajaron un absurdo gol cuando solo se llevaban dieciséis segundos de juego y recibía otro tanto en contra cuando transcurría el minuto cuatro.

Con este negro panorama, con unos jugadores locales aturdidos por el doble golpe recibido, el futuro hacía prever una nueva derrota del Tenerife, que no pudo hacer nada destacable en lo que restó de la primera parte, excepto un cabezazo de Alberto, cuyo balón se estrelló en el larguero de la portería de Dani Jiménez, casi cuando acababa el primer período.

En el intermedio, todos los seguidores pensaban que sería imposible no ya una remontada, sino como mal menor empatar el encuentro, frente a un equipo, como el Alcorcón, que no había perdido esta temporada como visitante y que en la diez primeras jornadas de esta Liga solo había encajado tres goles.

El Tenerife, en esos momentos, estaba hundido, situado provisionalmente en el antepenúltimo puesto de la Liga, y lo que son las cosas de este deporte, ha dormido con tres puntos más en su casillero y en el puesto décimo cuarto de la tabla clasificatoria.

Los goles tan tempraneros del conjunto madrileño fueron marcados por Sargalli, en el minuto uno, tras una doble parada de Dani Hernández que no supo retener el balón; y por Juan Muñoz, a pase del ex-tinerfeñista Víctor Casadesús, que tiró sin oposición alguna desde la frontal del área, en el minuto 4.

Avanzada la segunda parte se empezó a construir el milagro, cuando Malbásic cogió un balón en la media punta, avanzó con él unos metros, se preparó para disparar, y de tiro cruzado batió al portero del Alcorcón. Era el minuto 57 y aún quedaba media hora para intentar la hazaña.

Los nervios y la ansiedad estaban a flor de pie, porque la igualada tardaba en llegar, pero el equipo madrileño hizo una falta cerca del área, un libre directo que se empeñó en lanzar Luis Milla que de un acertado tiro con parábola logró colocar la pelota en el fondo de las mañas pepineras. Era el minuto 85, a solo cinco de la conclusión y todo parecía que el partido --aunque estaba muy abierto a esas alturas del choque-- acabaría en un empate, cuando a Malbásic se le ocurre probar fortuna de nuevo desde el lateral del área, el balón lo intenta despejar el portero, pero el esférico hace una extraña parábola y Jose Naranjo no tiene sino que empujarlo con el pecho para que entre en la meta. El Estadio estalló de alegría en medio de una fuerte ovación.

Se puede decir que el Tenerife supo resucitar este sábado de entre sus propias cenizas, y eso es muy bueno, pero creo que debemos ser sensatos y pienso que esta sufrida y merecida victoria no nos tiene que ilusionar demasiado, porque el equipo de nuestra tierra sigue mostrando deficiencias importantes que se podrán corregir en diciembre, si se acierta con dos o tres fichajes necesarios. En este sentido, creo que Oltra debería pedir al club un central y un portero con garantías y un media punta organizador que complemente la labor de la línea medular. Y esperemos que este triunfo frente al Alcorcón no haya sido una excepción.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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