Opinión

En Canarias empezamos abriendo hoteles y alojamientos turísticos, con la confianza que ha dado una buena gestión sanitaria en nuestra Comunidad Autónoma, como destino seguro

17.08.2020 | Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Presidente de FEPECO

La complicada evolución económica que está desarrollándose después del confinamiento, está creando mucha preocupación y a la vez incertidumbre, porque no se acaba de arrancar con fuerza y las decisiones tomadas por algunos países europeos, con el Reino Unido a la cabeza, en implantar cuarentenas, han sido un verdadero mazazo para las esperanzas que teníamos en recuperar el turismo perdido. No cabe duda de que en estas decisiones ha tenido mucho que ver la desconfianza que hay en la Unión Europea hacía el Gobierno español, donde comunistas y populistas, parece que llevan la batuta de la gestión gubernamental, generando cautela en las cancillerías, que no están dispuestas a permitir experimentos que ya han fracasado estrepitosamente en otros lugares, dícese, Venezuela o Bolivia o en el propio continente, como es el caso griego. Por otro lado, se nota la falta de prestigio y respeto internacional que tiene nuestro ejecutivo, que no pinta nada en la escena global, incapaz de frenar las temidas cuarentenas o por lo menos, minimizar su periodo de vigencia. No han sabido adelantarse a los acontecimientos y ahora estamos pagando su negligencia.

En Canarias empezamos abriendo hoteles y alojamientos turísticos, con la confianza que ha dado una buena gestión sanitaria en nuestra Comunidad Autónoma, como destino seguro. Ahora se ha vuelto a dar un paso para detrás, que no cabe duda es difícil de asumir. Por eso es oportuno recordar que las mayores cotas de crecimiento y desarrollo han venido de la mano del binomio construcción-turismo, creando riqueza social, empleo y dinamismo económico. Es una realidad incuestionable, otra cosa es que no se quiera aceptar por cuestiones ideológicas y se repita constantemente que hay que cambiar el modelo económico o acabar con el monocultivo del turismo, por cierto, poniendo como alternativas más disquisiciones teóricas que posibles recambios factibles. Esa demagogia, basada en consignas ideológicas, no sirve para la reactivación, sólo permite un estancamiento más prolongado y doloroso.

Hay que recordar, que la actual crisis que padecemos no es por una quiebra del modelo económico canario en concreto, debido a deficiencias estructurales o defectos internos, sino que es consecuencia de una crisis sanitaria a nivel global, pandemia, que está afectando, a todos los territorios, países o sistemas productivos. Desde Nueva York, pasando por Londres, Paris o Roma, sufren también la contracción del turismo, debido al COVID-19, que está cambiando absolutamente la vida, personal, económica y social. Por lo tanto, lo que pasa en Canarias, no es novedoso ni mucho menos endógeno, es igual a lo que acontece en otros lugares.

Ahora toca reinventarse y ser proactivos, para ofertar seguridad sanitaria, también personal, modernización de la planta alojativa e incentivos atractivos, para seguir siendo un destino turístico de primer orden mundial. Porque el turismo no desaparecerá, cambiará en su forma, pero permanecerá como fenómeno global.  La diversificación económica, es atrayente y siempre es positiva, también es obvio que hay que potenciar el sector primario y desde nuestra realidad física archipielágica en el Atlántico medio, ser esa plataforma intercontinental, de la que tanto siempre se ha hablado y poco se ha ejecutado. Pero no se puede contraponer o despreciar sin más, a lo que ha traído bienestar social y crecimiento económico a Canarias, como ha sido la combinación construcción-turismo. Por lo tanto, ahora toca mejorar la proyección constructiva todo lo que se pueda, porque es el único sector capacitado y con potencialidad real para mantener o fomentar nuevo empleo y sobre todo, para dinamizar al conjunto de nuestra economía. con una reactivación rápida, contundente y provechosa. Obra y vivienda pública, más lo que aporta la iniciativa privada, es la mejor garantía para levantarnos de nuevo.

 

Imagen de archivo: Óscar Izquierdo, presidente de FEPECO