Opinión

La trifulca política en España, entre unos y otros, ha terminado en la convocatoria de unas elecciones generales

 

18.02.2019 | Redacción | Opinión

Por: Carlos Alonso

Presidente del Cabildo de Tenerife

La trifulca política en España, entre unos y otros, ha terminado en la convocatoria de unas elecciones generales. Unos comicios para el 28 de abril donde los grandes partidos nos preguntarán quién queremos que sea nuestro presidente del Gobierno, pero en donde realmente los ciudadanos tendrán que elegir a los diputados y senadores que representarán a esta tierra durante la próxima legislatura. Y me van a permitir que reitere ese hecho: que lo que vamos a elegir es a gente que nos represente a nosotros y que defienda nuestros intereses.

La vida nos da muchas lecciones, porque nadie nace aprendido. Y todos los canarios han podido aprender a lo largo de los últimos meses que si no tenemos una voz independiente en Madrid, no tenemos a nadie que dé la cara por nosotros. Una vez más hemos tenido un conflicto con el Gobierno peninsular por el dinero público destinado a Canarias. Y una vez más hemos visto lo que pasa siempre: los políticos de las Islas que militan en el mismo partido que está en Madrid se olvidan de a quiénes representan y se ponen inmediatamente de parte de sus jefes. Es normal, porque si quieren hacer carrera política tienen que hacerlo.

El Gobierno peninsular que incumple con el dinero que nos tienen que dar para carreteras, el que no firma los convenios para obras hidráulicas o turismo, el que no nos da un duro para luchar contra la pobreza, es siempre el mismo. Cambian los partidos que gobiernan en Madrid, pero siempre son exactamente iguales en lo tocante a ignorar que en Canarias se padecen unas condiciones y unas circunstancias excepcionales, que no son iguales a las del resto de España.

Los nacionalistas de Coalición Canaria siempre han sido leales con el Estado y con la Constitución. Hemos aportado nuestro apoyo al gobierno del interés general cuando ha sido necesario. Pero solo se nos ha tenido en cuenta cuando los votos de CC han sido fundamentales para formar una mayoría.La trifulca política en España, entre unos y otros, ha terminado en la convocatoria de unas elecciones generales. Unos comicios para el 28 de abril donde los grandes partidos nos preguntarán quién queremos que sea nuestro presidente del Gobierno, pero en donde realmente los ciudadanos tendrán que elegir a los diputados y senadores que representarán a esta tierra durante la próxima legislatura. Y me van a permitir que reitere ese hecho: que lo que vamos a elegir es a gente que nos represente a nosotros y que defienda nuestros intereses.

La vida nos da muchas lecciones, porque nadie nace aprendido. Y todos los canarios han podido aprender a lo largo de los últimos meses que si no tenemos una voz independiente en Madrid, no tenemos a nadie que dé la cara por nosotros. Una vez más hemos tenido un conflicto con el Gobierno peninsular por el dinero público destinado a Canarias. Y una vez más hemos visto lo que pasa siempre: los políticos de las Islas que militan en el mismo partido que está en Madrid se olvidan de a quiénes representan y se ponen inmediatamente de parte de sus jefes. Es normal, porque si quieren hacer carrera política tienen que hacerlo.

El Gobierno peninsular que incumple con el dinero que nos tienen que dar para carreteras, el que no firma los convenios para obras hidráulicas o turismo, el que no nos da un duro para luchar contra la pobreza, es siempre el mismo. Cambian los partidos que gobiernan en Madrid, pero siempre son exactamente iguales en lo tocante a ignorar que en Canarias se padecen unas condiciones y unas circunstancias excepcionales, que no son iguales a las del resto de España.

Los nacionalistas de Coalición Canaria siempre han sido leales con el Estado y con la Constitución. Hemos aportado nuestro apoyo al gobierno del interés general cuando ha sido necesario. Pero solo se nos ha tenido en cuenta cuando los votos de CC han sido fundamentales para formar una mayoría.

En las elecciones del 28 de abril, los votantes de Canarias tendrán que elegir. Y cuando elijan, estarán decidiendo si le dan su poder a una persona que no va a tener otro compromiso que defender esta tierra. Hemos visto a Ana Oramas levantarse para enfrentarse a los ministros peninsuleros que nos amenazaban con que no habría subvenciones a los pasajes aéreos. La hemos visto hablar sin pelos en la lengua de los olvidos y los desprecios que se han tenido con esta tierra de gente leal y tranquila. La hemos escuchado defendernos a todos. ¿Alguien ha visto a algún diputado de esos grandes partidos estatales levantar la voz para defender a esta tierra? ¿Alguien ha visto a algún diputado de esos partidos exigir que se cumplan los compromisos económicos con una tierra que padece los sobrecostos de la insularidad y la ultraperiferia? ¿Alguien los ha visto luchar para defender los fueros canarios cuando el Gobierno pretendía ignorarlos? Es imposible que los hayan visto porque los diputados canarios de estos partidos guardan silencio, se sientan obedientes y levantan la mano cuando les mandan sus jefes de filas.

Si los canarios han aprendido la lección, votarán por diputados de partidos cuyo compromiso y obediencia esté en Canarias. Porque si no ponemos en el Congreso y el Senado a hombres y mujeres de esta tierra dispuestos a defender nuestros intereses, les estaremos dando el poder a los que están en Madrid y nos ignoran.

El Gobierno socialista ha dedicado todos sus esfuerzos económicos y políticos a Cataluña. La inundaron escandalosamente con dinero público. ¿Por qué? Pues porque le hacían falta los votos de los diputados catalanes independentistas. Y cuando no los tuvieron, rompieron el diálogo. Tanto tienes, tanto vales. Esa es la regla que funciona en el Parlamento español. Ha pasado con los vascos, que con cinco votos han logrado que este y el anterior Gobierno aumenten las transferencias y los recursos hacia una de las comunidades más prósperas del Estado.

Estas islas tienen la oportunidad, el 28 de abril, de elegir diputados y diputadas de obediencia canaria. Que vayan a Madrid a defender a esta tierra, sin hipotecas ni mordazas. Mujeres valientes como Ana Oramas, que se partan la cara por su gente y por Canarias. Espero que hayamos aprendido la lección que nos han dado en los últimos meses. Esa amarga lección del desprecio de Pedro Sánchez hacia Canarias por ser victimistas mientras se sentaba entre sonrisas con los independentistas catalanes. Desprecio con la gente leal y amistad y sonrisas con los que quieren romper el Estado. Porque ellos tienen los votos que necesitan en Madrid para gobernar.

Permítanme que termine esta reflexión de una manera más audaz. El Parlamento que surja del 28 de abril va a ser un Congreso muy dividido, con una fuerte polarización, en el que se van a abrir muchas opciones para elegir presidente de Gobierno. ¿Y si pensáramos que esa persona fuera Ani, la nuestra? Que, impulsada por nuestro voto, fuera esa persona que necesita España para sumar voluntades y consensos. No es ningún disparate. No me canso de ver muchos mensajes en donde alaban desde todas partes de España a esta mujer, capaz de defender la moderación y el sentido común. Si los partidos nacionales quieren que elijamos presidente en estas elecciones, ¿con quién se quedarían? Piénsenlo, entre Casado, Abascal, Sánchez, Iglesias o Rivera, ¿no preferirían ustedes a Ani? Desde luego que a Canarias le iría muy bien, pero creo que a España mucho mejor.