Desde La Mesa Mota

Empecé en esto de la profesión periodística por casualidad, en 1973, con tan solo quince añitos de edad. (Imagen: Edificio La Tarde)

30.12.2017. Redacción / Opinión.

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Empecé en esto de la profesión periodística por casualidad, en 1973, con tan solo quince añitos de edad. Comencé llevando al denostado vespertino unas colaboraciones deportivas, luego me hice cargo de una página deportiva, mientras estudiaba Bachillerato, hasta que en 1975 me contrataron para corregir pruebas ortográficas, debido a mi gran afición por la gramática y la lingüística, junto a dos profesionales como la copa de un pino: don Santiago Tugores Sagaseta de Ilurdoz y don Francisco Pimental, autor del libro "Santa Cruz, la nuit".

Meses después tuvo la satisfacción, el placer y el honor de estar en una plantilla formada por Alfonso García-Ramos como director, Oscar Zurita (hijo del entonces recién fallecido don Víctor Zurita) como subdirector; Juan González Ramírez, Luis Ramos, José M. Pérez Borges, José H. Chela, Eliseo Izquierdo, Olga Darias, Enrique García Ramos, Manuel Iglesias, Manuel Perdomo, Juan Redondo, Antonio Bernal, Salvador García, Andrés Chaves, Cayetano Barreto, Joaquín Reguero y Paco Cansino, entre otros.

Las cosas de la vida: yo era, lógicamente, el más joven y en la actualidad solo vivimos un puñado de ellos, los más jóvenes y los veteranos Eliseo y Olga.

Era aquel un equipo humano diría que surrealista, sin horarios laborales, que sacaba el periódico todos los días a primera hora de la tarde a trompicones, en el que se esperaba a que el director terminara su artículo diario para cerrar la edición correspondiente.

Allí no había censuras de nadie y se respiraba libertad en los estertores del franquismo, hasta tal punto que el periódico fue secuestrado eventualmente por Información y Turismo varias veces, durante unas horas, mientras con una fresa taladradora se rompía parcialmente la teja de plomo de la rotativa, para hacer inteligible un párrafo del artículo "subversivo".

Un día de estos contaré algunas de las más destacadas anécdotas vividas en primera persona en una redacción de bohemios, algunos de ellos reconocidos alcohólicos y gentes de mal vivir (o bien, según se mire).

Como adelanto, puedo decirles que en 1973 en las linotipias que fundían plomo ya se habían confeccionado y compuesto decenas y decenas de galeradas, con la biografía íntegra del general Franco, dos años antes de su muerte.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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