Opinión

El sector de la construcción tiene un peso específico importante en la economía canaria, los indicadores de la actividad señalan una progresiva recuperación

19.11.2018. Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Presidente de FEPECO

El sector de la construcción tiene un peso específico importante en la economía canaria, los indicadores de la actividad señalan una progresiva recuperación, después de pasar con mucho sufrimiento una crisis envolvente que significó la perdida de miles de puestos de trabajo y la desaparición de múltiples empresas. Estamos en un proceso de estabilización, con orden, imponiéndose la racionalidad, la profesionalización y tecnificación, que posibilita la reactivación de la actividad con la creación de empleo. Para llegar a los índices de ocupación normales de nuestro sector en la provincia, con la evolución positiva que tenemos desde hace poco tiempo, todavía necesitaríamos unos cuatro años para igualar los datos previos a la crisis. Por lo que no es conveniente tener una euforia que sería ficticia, ni tampoco un desánimo contrario a la realidad. De enero a octubre de 2018 hemos incrementado el número de trabajadores a la Seguridad Social en un 9% en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, lo que significa trabajo para 2.300 personas. La solidez del nuevo papel que tiene que tener la construcción en nuestra economía y en la sociedad dependen del asentamiento sobre valores estables, sostenibles y eficientes para evitar incertidumbre o inestabilidad.

La inversión pública es clave para la revitalización del tejido empresarial, con la creación y mantenimiento de empresas especializadas con alto valor añadido, incorporando nuevas tecnologías y procedimientos constructivos novedosos, sirviendo como efecto arrastre para la dinamización del empleo, en el propio sector y también en los demás sectores económicos. Las infraestructuras son inversión productiva, lo que hace prioritario mantenerla e incrementarla, para no retroceder económicamente. Es esencial una buena gestión para sacar adelante los proyectos, porque puede haber financiación, pero si falla la eficacia administrativa, no se ejecuta nada. Las deficiencias estructurales que padece Tenerife son consecuencia de la escasa implementación de inversión pública en su territorio.

En materia de vivienda hay un proceso evidente de recuperación; lamentablemente llevamos muchos años con una inacción total por parte de la Administración para favorecer y construir vivienda pública, sobre todo en aquellas zonas donde hay más que sobrada emergencia habitacional, a saber, zona metropolitana y Sur de la Isla. Las políticas de vivienda tienen que pasar por la construcción tanto de vivienda libre como protegida, en sus dos variables, la de promoción privada como la social. Parece que ahora hay un interés cierto, por parte de los responsables políticos, en dar respuesta a esta demanda primaria de la sociedad. La colaboración público-privada será decisiva para afrontar el reto de abordar con éxito la cuestión de la vivienda, tanto desde un punto de vista social, como económico. Por otro lado, las obras de reforma, rehabilitación, conservación y mantenimiento, ejecutadas por pymes y autónomos tienen un florecimiento cada vez más significativo, porque estamos en un proceso de concienciación ciudadana, en cuanto a que la reforma significa mejor calidad de vida, mayor seguridad personal e incremento del valor de los inmuebles. La vivienda nueva sigue teniendo esa demanda constante que la caracteriza y que tiene tanta significación para la globalidad ejecutoria de la actividad en el sector.

Otro dato que nos lleva a la confianza es el aumento del consumo de cemento que ronda en tasas interanuales el 12%. Asimismo, el número de empresas de la construcción en la Seguridad Social está aumentando anualmente en torno al 5%, con la incorporación fuerte y decisiva de la segunda generación, que la conforman jóvenes muy preparados académicamente y con mucha formación complementaria. El 87% de las empresas del sector son microempresas de entre 1 y 9 trabajadores y el 12% son pequeñas empresas de entre 10 y 49 trabajadores, lo que visualiza la significación múltiple y variada del tejido empresarial de la construcción. Al sector ha llegado la especialización como una de las formas del nuevo paradigma constructivo, donde todo está más singularizado ofreciendo respuestas con soluciones. La incorporación mayoritaria de la mujer en tareas técnicas, directivas, gerenciales y propietarias es una realidad incuestionable y bienvenida. Tenemos mucho que aportar en innovación o en la economía circular. Cuando la construcción se mueve, la economía está más alegre, los empleos se incrementan y la riqueza social se dispara, porque la construcción es vida, generando bienestar para el conjunto de la sociedad.
 

Fotografía: Reto Simonet