Desde La Mesa Mota

A mí me sorprende cómo algunas personas juzgan situaciones individuales y hasta íntimas de otros semejantes, sin tener en cuenta las circunstancias en que se producen, ni cómo ni por qué las padecen | Imagen: tnrelaciones.com

25.07.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

A mí me sorprende cómo algunas personas juzgan situaciones individuales y hasta íntimas de otros semejantes, sin tener en cuenta las circunstancias en que se producen, ni cómo ni por qué las padecen.

El sufrimiento es algo muy personal e intransferible, tanto desde el punto de vista físico como psíquico, porque cada uno de nosotros sabe lo que significa, de una manera subjetiva, lo que es padecer y nadie tiene derecho de calificar ni de juzgar los males ajenos, por la sencilla razón de que quienes analizan hechos ajenos muy a la ligera no han experimentado casi nunca las mismas situaciones.

Todos sabemos, por ejemplo, que hay enfermos y enfermos que se enfrenta a sus dolencias de distinta forma: unos de forma optimista y positiva y otros de manera negativa y pesimista y eso repercute, en uno u otro sentido, la evolución de su padecer.

Los seres vivos, por otro lado, tenemos una percepción del dolor, tanto corporal como anímico, similar pero con muchos matices diferentes, lo que hace que el umbral insoportable sea distinto en un ser que en otro.

Conozco a personas débiles y melindrosas, que se quejan por lo más mínimo, y también a otros seres que sufren sus padecimientos en silencio, íntimamente, sin molestar a nadie y aguantado lo indecible.

Por tanto no podemos generalizar, porque cada persona es un mundo y no sabemos muchas veces como podemos reaccionar ante una adversidad en nuestra terrenal existencia, porque tenemos conceptos distintos de cosas y de situaciones concretas y no siempre reaccionamos de la misma manera.

Por todo ello, debemos ser siempre amables y comprensivos con el dolor ajeno y, por supuesto, desear los mejor a nuestros familiares, amigos y conocidos, porque nadie en este mundo estamos exentos de sufrir en mayor o menos medida. Y tenemos que ser solidarios con los que sufren y no "darle al bistec" como un simple "entretenimiento". Que muchas malas lenguas andan sueltas a nuestro alrededor. Y eso. 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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