Canarias, tierra mágica: un encuentro con la mirada de Julio Padrón en el Parlamento de Canarias

28.06.2026 | Redacción | Opinión

Por: Gloria de la Soledad López Perera

Escritora

Entré en el Parlamento de Canarias con la curiosidad de quien espera disfrutar de una exposición interesante. Sin embargo, salí con la sensación de haber realizado un viaje por las islas sin moverme del edificio. La exposición Canarias, tierra mágica, de Julio Padrón, consiguió sorprenderme desde el primer instante y recordarme que el arte tiene la capacidad de mostrarnos aquello que creemos conocer desde una perspectiva completamente nueva.

A medida que avanzaba entre los cuadros, me encontré contemplando paisajes que parecían familiares y, al mismo tiempo, envueltos en una atmósfera casi irreal. Los colores, la luz y la forma en que el artista interpretaba cada rincón del archipiélago dotaban a las obras de una fuerza especial. No eran simples representaciones de lugares; eran invitaciones a detenerse, observar y descubrir la esencia de Canarias más allá de la imagen cotidiana.

Recuerdo especialmente la sensación de asombro que me produjo comprobar cómo cada lienzo parecía contar una historia propia. Había una intensidad en las escenas que captaba la atención del visitante y le obligaba a permanecer unos minutos más frente a cada obra. En ocasiones, la luz parecía emerger desde el interior del cuadro; en otras, los paisajes transmitían una serenidad que invitaba a la reflexión.

Uno de los momentos más enriquecedores de la visita fue la oportunidad de conversar con el propio Julio Padrón. Le comenté la impresión que me habían causado sus obras y cómo lograban transformar espacios y paisajes conocidos en escenarios mágicos. El artista herreño respondió con cercanía y sencillez, explicando que su intención era precisamente transmitir la emoción que siente ante la naturaleza y los paisajes canarios.

Durante nuestra conversación, hablamos sobre la inspiración que encuentra en las islas, en su diversidad geográfica y en la singularidad de su luz. Escucharle describir el proceso creativo que hay detrás de cada obra me permitió comprender mejor los cuadros que acababa de contemplar. Cada pincelada parecía adquirir un nuevo significado al conocer la mirada del artista y su profundo vínculo con la tierra que retrata, desde la magia y la imaginación.

Más allá de la calidad técnica de las obras, lo que hizo memorable esta visita fue la combinación entre el arte expuesto y la posibilidad de conocer a la persona que lo crea. La cercanía de Julio Padrón convirtió la experiencia en algo más humano y auténtico. Sus palabras reflejaban la misma sensibilidad que podía apreciarse en sus cuadros. Yo, como escritora y él, como pintor encontramos en nuestra conversación un punto de encuentro artístico, revelando en mí interior una gran cantidad de historias que podrían recrear sus cuadros. 

Al abandonar la exposición, tuve la sensación de que Canarias, tierra mágica hace honor a su nombre. No solo muestra paisajes; revela emociones, recuerdos y formas de mirar. Fue una visita que me sorprendió gratamente y que me permitió reafirmarme, una vez más, que nuestras islas son guardadoras de rincones y sensaciones capaces de despertar a las musas que nos inspiran en cada una de nuestras creaciones...


 

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