Desde La Mesa Mota

Se recrudece la violencia en las calles de Barcelona en la últimas horas, a cargo de supuestos grupos organizados de independentistas catalanes, con barricadas y contenedores ardiendo, cuyas llamas han afectado a una decena de vehículos

16.10.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Se recrudece la violencia en las calles de Barcelona en la últimas horas, a cargo de supuestos grupos organizados de independentistas catalanes, con barricadas y contenedores ardiendo, cuyas llamas han afectado a una decena de vehículos. Pero la sangre, aún, no ha llegado al río.

Se trata, sin duda, de un a reacción desmedida de algunos radicales que se han mostrado indignados por la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo a los sediciosos dirigentes políticos catalanistas, por sus actuaciones del 1 de octubre de 2017.

Hay que distinguir que la sentencia del alto tribunal no condena ningún tipo de ideología política, sino que ha juzgados a unos implicados en unos hechos delictivos, según la legislación vigente, calificándolos de sedición y no de rebeldía, como pedía la fiscalía en sus oportunos alegatos acusatorios.

Pedro Sánchez citó ayer en Moncloa, por separado, a los líderes del PP, Cs y Podemos, para comentar los hechos y los sucesos de Barcelona, y creo que la postura del presidente en funciones es, por ahora, la correctora, a pesar de que Pablo Casado y Albert Rivera se mostraron partidarios de adoptar medidas excepcionales en Cataluña.

Si la situación no llega a mayores, la moderación en las respuestas es la mejor consejera del Gobierno, porque lo que quieren los grupos violentos es que el poder ejecutivo del Estado tome medidas severas para justificar sus aspiraciones independentistas. Ello no quiere decir de ningún modo que exista debilidad gubernamental, sino que parece oportuno dejar que en las próximas horas las cosas vuelvan a la normalidad y que los gamberros se aburran y se calmen.

No se puede caer en las provocaciones de unos centenares de locos. Ahora bien, si insisten en sus acciones de violencia callejera, al Gobierno de España no le quedará más remedio que tomar medidas drásticas, si la situación se desmadra. Creo que Sánchez Pérez-Castejón hace bien en esperar un tiempo prudencial para ver cómo se desarrolla esta desmedida reacción a la sentencia del TS y me da la impresión de que llegado el momento, el actual presidente en funciones actuará con firmeza en la proporcionalidad de la respuesta del Gobierno a estos insensatos, encabezados por el propio Quim Torra, a quien el jefe del Ejecutivo ya advirtió seriamente en su alocución televisada desde el palacio de La Moncloa.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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