Desde La Mesa Mota

Siempre me atrajo la figura del famoso filósofo británico Bertrand Russell, un hombre muy longevo, que vivió a finales del siglo XIX y durante gran parte dela pasa centurtia, que murió con 97 años (1872-1970)

17.10.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Siempre me atrajo la figura del famoso filósofo británico Bertrand Russell, un hombre muy longevo, que vivió a finales del siglo XIX y durante gran parte dela pasa centurtia, que murió con 97 años (1872-1970). Además de un  pionero filósofo fue matemático y escritor de reconocido prestigio. Fue galardonado con el Premio Nobel en Literatura en 1950 por sus muchos e importantes escritos. También fue un activista que se manifestó abiertamente contra la guerra, motivo (?) por el que fue encarcelado en dos ocasiones por el Gobierno del Reino Unido. 

He estado "huroneando" por la Internet y he encontrado numerosas citas de este hombre inteligentísimo y poco conocido por la gfeneralidad de las personas. He aquí algunos de sus pensamientos como humanista: 

"La felicidad que requiere intoxicación, sea del tipo que sea, es espuria y no satisface. La felicidad auténticamente satisfactoria va acompañada del pleno ejercicio de nuestras facultades y de la plena comprensión del mundo en que vivimos. 

Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar. 

¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer? 

El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación. 

Entre todas las formas de cautela, la cautela en el amor es, posiblemente, la más letal para la auténtica felicidad. 

Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor. 

Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible. 

Me opongo a toda superstición, sea musulmana, cristiana, judía o budista. 

Las matemáticas pueden ser definidas como aquel tema del cual no sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero. 

Las personas lunáticas oyen voces que no pueden oír otras gentes; y en vez de considerar que poseen un oído anormalmente agudizado, se les encierra. 

Una buena vida es aquella inspirada por el amor y guiada por la inteligencia. 

El mundo necesita mentes y corazones abiertos, y estos no pueden derivarse de rígidos sistemas ya sean viejos o nuevos. 

En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras. 

Un síntoma de que te acercas a una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es tremendamente importante. 

Nos hallamos frente al hecho paradójico de que la educación se ha convertido en uno de los principales obstáculos en el camino de la inteligencia y de la libertad del pensamiento. 

Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas. 

Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad. 

Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos. 

El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos. 

El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización. 

El hombre juicioso sólo piensa en sus males cuando ello conduce a algo práctico; todos los demás momentos los dedica a otras cosas. 

La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable. 

Sé sincero, incluso si la verdad es inconveniente, pues resulta más inconveniente cuando tratas de ocultarla. 

Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura. 

La humanidad tiene una moral doble: una que predica y no practica, y otra que practica y no predica. 

El secreto de la felicidad es este: que tus intereses sean lo más amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles". 

Me agradan los pensamientos de este inglés, con gran  sentido del humor. Espero que más de una de sus frases les haya hecho meditar y que otras les haya provocado una cómplice sonrisa. ¡Hasta mañana! 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

Sígueme: