Opinión

Nos pasamos la vida hablando de la seguridad en el trabajo y de las garantías que deben tener quienes desempeñan cualquier función de riesgo en su vida laboral

18.11.2018. Redacción | Opinión

Por: Carlos Alonso

Presidente del Cabildo Insular de Tenerife

Juro por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado". Cuando entramos en un cargo público prometemos o juramos con esa fórmula. Pero en ningún caso a los políticos se nos hace decir que además de esos compromisos asumimos el papel de que nos puedan convertir en una pieza de caza mayor.

Nos pasamos la vida hablando de la seguridad en el trabajo y de las garantías que deben tener quienes desempeñan cualquier función de riesgo en su vida laboral. Ultimamente, los políticos en el ejercicio de cargos públicos se enfrentan a una terrible realidad: se han convertido en el objetivo de todo tipo de denuncias interesadas, bien por parte de partidos de la oposición bien por políticos aislados que han encontrado en los juzgados otra manera de hacer política.

La democracia funciona gracias a sus instituciones. Y la vida institucional está protagonizada por hombres y mujeres, ciudadanos que dan un paso al frente y aceptan dedicar una parte de su vida -algunos demasiada parte de su vida- a gestionar los intereses públicos de la sociedad. Demonizar a los políticos, poner en duda su honradez, convertirles en presuntos culpables hasta que demuestren lo contrario y a veces aún cuando lo demuestren, es una manera de destruir la vida democrática. Resulta espeluznante además el comportamiento de algunos medios de comunicación que recurren a cualquier medio a su alcance para manipular la realidad y atacar a algunos políticos para ganarse el favor económico de sus partidos adversarios. Se dedican a vender fake news, sin darse cuenta que así horadan sus principales cimientos, los que se asientan en la credibilidad.

Al presidente de Canarias, Fernando Clavijo le presentaron una denuncia desde dos partidos políticos en La Laguna. Y desde ese mismo momento se convirtió en la diana de algunos medios de comunicación que le declararon culpable en un juicio sumarísimo. Su imagen fue llevada una y otra vez a la primera plana y corrió por las redes digitales como objetivo de una intensa e incesante campaña de desgaste. Una y otra vez le presentaron como presunto culpable, hasta que un juzgado decidió cerrar el caso porque no encontró indicios de ningún delito. Tras el recurso de los partidos promotores de la denuncia, la Audiencia Provincial ordenó reabrir el caso. La intensa campaña mediática promovida en algunos medios no cesó en medio de la pelea por los contratos de la tele canaria. Para los promotores de la denuncia, la campaña valía su peso en oro. El peso de tantas portadas había convertido un caso de denuncia política en "el caso" que podría destruir al presidente nacionalista de Canarias.

He padecido lo que cuento y no hablo de oídas. Sé cómo te atacan cuando te niegas a cambiar de criterio y pasar por el aro; cuando te resistes al chantaje y mantienes tu posición, tus principios, tú línea de trabajo mientras te apuntan con una pistola de papel, como en la frase de Escobar: "plata o plomo". Sé como se pueden manipular hasta las imágenes insertando tu rostro en cuerpos ajenos. Sé cómo son capaces de difundir noticias falsas solo con el objetivo de dañarte. Es algo para lo que no estás preparado cuando prometes cumplir con las obligaciones del cargo por tu conciencia y honor sin saber que a lo largo del camino te esperan quienes no tienen ninguna de esas dos cosas.

El presidente de Canarias, candidato de Coalición Canaria, Fernando Clavijo, ha sido objeto esta pasada semana de una actuación parcial por parte de la administración de Justicia, la misma semana en la que hemos sabido que los partidos mayoritarios de este país se han repartido los sillones del órgano de gobierno de los jueces. El Ministerio Fiscal, por ordenes de Madrid, decidió guardar bajo siete llaves un informe de un fiscal que exoneraba al presidente de cualquier comportamiento delictivo. A pesar de que un tribunal de justicia pidió varias veces conocer el informe de la Fiscalía, éste se retuvo consciente y voluntariamente. No lo digo yo, sino que lo ha dicho el jefe de los fiscales de Canarias. Se hizo porque había que esperar a que se cumpliera el trámite de publicación de una ley, el nuevo Estatuto canario, que desaforaba al presidente con lo que su caso tendría que volver otra vez al juzgado de La Laguna de donde salió, en primera instancia, y a la Audiencia Provincial de Tenerife, en segunda. Se ha realizado una maniobra que pone al presidente de Canarias y candidato de Coalición Canaria en el ojo de un huracán mediático: le han pintado una diana en el pecho.

Hace falta ser tonto para no relacionar todo esto con que vamos hacia unas elecciones. Hay que rematar el trabajo. Para algunos medios es la gran oportunidad. Hay que liquidar a los que no se han plegado a pasar por caja. Porque así se consigue el apoyo y el favor de sus adversarios. La consigna política que algunos están vendiendo es que "hay que acabar con Coalición Canaria". "Se acabó el ciclo", "Hay que terminar con el régimen", "Hay que echarlos del poder que ya esta bien", etc, etc. Eso lo dicen incluso alcaldes socialistas que llevan cuarenta años en el poder. Se ha formado un frente contra los nacionalistas canarios. Para acabar con un partido que ha defendido a estas islas con uñas y dientes vale todo: denuncias en los juzgados, acusaciones falsas, fotos manipuladas... Es un esfuerzo desesperado: acabar con Coalición Canaria.

Cuando prometimos por nuestra conciencia y honor cumplir las obligaciones del cargo deberían habernos dicho que tendríamos que defendernos con las manos desnudas. Que para mantener nuestra conciencia arrastrarían por el suelo nuestro honor. Que nos atacarían sin piedad incluso de forma personal. Y que hasta algunos poderes públicos del Estado se retorcerían para hacer siempre lo que más nos pueda perjudicar. La peor política en manos de los peores intereses políticos es el mayor enemigo de un sistema democrático. Pero no conseguirán doblegarnos. No cederemos al chantaje del "plomo o plata". No pagaremos a los chantajistas. Y tendrán que publicar la mala noticia -para ellos- de que las mujeres y hombres de Coalición Canaria volverán a ganar en las próximas elecciones.
 

Imagen: eldiario.es