Desde La Mesa Mota

Entre estas ultimas está el vocablo "coño", que en principio parece referirse a la apariencia externa del aparato genital femenino, pero que tiene otras muchas acepciones

11.08.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

De todos es sabido que el castellano, o español, es uno de los idiomas más ricos que existen en el planeta, no solo por la cantidad de miles de palabras que tiene registradas de manera oficial por la Real Academia Española y, sobre todo, por el significado que, en la lengua de Miguel de Cervantes le damos a algunas de ellas.

Entre estas ultimas está el vocablo "coño", que en principio parece referirse a la apariencia externa del aparato genital femenino, pero que tiene otras muchas acepciones.

Por ejemplo, una de ellas se utiliza en el lenguaje coloquial para insular a alguien: "vete al coño de tu madre", o lo usamos para referirnos a un lugar lejano cuando decimos "ese lugar está en el coño del carajo".

También usamos el vocablo como interjección de admiración: "¡coño, no me lo puedo creer!", como asimismo de interrogación: "¿qué coño es lo quiere o pretende este individuo".

Hay otra palabra que utilizamos también con frecuencia en nuestro lenguaje coloquial. Esa no es otra que "cojones", que en principio se refiere a los huevos de las personas y otros mamíferos de sexo masculino, a la que le damos un uso parecido al de coño.

Como ejemplos podemos referirnos a ellos de muy distintas formas y significados: "¡aquello fue una fiesta de cojones!", en sentido admirativo, aunque también despreciativo: "ese no tiene cojones para hacer lo que dice", o incluso de negación: "por los cojones te voy a hacer caso".

Son algunos ejemplos, pero existen muchos más. Para que ustedes se den cuenta de cómo utilizamos nuestro rico idioma, sin ánimo de ofender a nadie. Espero que no se hayan molestado por mi vocabulario, en esta concreta ocasión. Disfruten, si pueden, del verano. Hasta mañana. 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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