Desde La Mesa Mota

Este viernes, 14 de septiembre, los laguneros celebramos el día grande de las fiestas de nuestro Santísimo Cristo, una imagen muy venerada por la gran mayoría de los canarios y una de la tallas flamencas más importantes del arte en Europa

14.09.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Este viernes, 14 de septiembre, los laguneros celebramos el día grande de las fiestas de nuestro Santísimo Cristo, una imagen muy venerada por la gran mayoría de los canarios y una de la tallas flamencas más importantes del arte en Europa, de principios del siglo XVI, que llegó a Tenerife hace nada más y nada menos que medio milenio (se cree que en 1520).

En un principio se atribuyó la venerada talla a la escuela andaluza, hasta que ya muy avanzado el siglo XX investigadores descubrieron que la imagen procedía de los Países Bajos y que su autoría se debió al artista flamenco Louis Van Der Vule.

El Cristo fue trasladado desde Holanda en torno a 1515 hasta Venecia y desde allí a Barcelona. Con posterioridad fue llevado a la ermita de la Vera Cruz de la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, donde estuvo acogido varios años hasta su traslado definitivo a La Laguna.

El crucificado recorrerá a mediodía de hoy, en procesión cívico religiosa, las principales calles del casco histórico de la ciudad, acompañado por centenares de miembros de la Pontificia, Real y Venerable y Esclavitud, en un acto presidido por un representante del Rey Felipe VI. La procesión partirá desde la Catedral (a donde fue trasladado el pasado día 9) hasta su Santuario, recientemente restaurado.

Este viernes por la noche volverá a salir, en un recorrido que incluye las tradicionales visitas a los conventos de las monjas de Santa Clara y Santa Catalina de Siena y, a la entrada de la imagen en el Santuario de la Plaza de San Francisco habrá una gran exhibición pirotécnica, así como la famosa, ruidosa y duradera traca final de fuegos artificiales.

La imagen del Cristo siempre sale acompañada de militares pertenecientes al Arma de Artillería del Batallón número 93, cuyos componentes regresaron en su día sanos y salvos de la guerra de África, por lo que prometieron ir junto a él desde entonces en sus salidas por las calles laguneras, porque todos salvaron su vida de manera milagrosa.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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