Desde La Mesa Mota

Como ustedes supondrán no soy ningún santo y mucho menos un mea pilas, pero me da la ligera impresión de que esta civilización está perdiendo el norte

Como ustedes supondrán no soy ningún santo y mucho menos un mea pilas, pero me da la ligera impresión de que esta civilización está perdiendo el norte y abandonando algunos elementos trascendentales del propio ser humano, unos valores que eran intrínsecos de los hombres y mujeres, como la bondad, la palabra, el honor, la bien entendida decencia, la dignidad y tantas y tantas virtudes que caracterizaban a nuestra especie. 

Siempre se dijo que el dinero es un poderoso caballero y a todo ser humano, por muy humilde y sencillo que sea, le gusta tener el suficiente vil metal para vivir lo mejor posible, aunque no sea en abundancia, porque el dinero al fin y al cabo es absolutamente necesario para cubrir nuestras necesidades materiales, por muy baratas y accesibles que estas sean. 

Como también ha existido siempre la trata de blancas y el negocio del sexo, y desde que el hombre es hombre a todo el mundo se puede corromper y nunca se ha dejado de comerciar con sustancias prohibidas, porque todo ello da dinero, que es algo que ya llegamos incluso a idolatrar, por encima de otras muchas consideraciones. 

Creo que en la actualidad muchas personas están meando fuera del tiesto y, sin importarles nada ni nadie, se dedican a estar prácticas tan rentables. Hoy más que nunca, sin duda alguna, aunque tengamos tristes ejemplos a lo largo de toda la Historia Universal. 

No hay más que ver los centenares de casos de corrupción política registrados en nuestro país en los últimos años, la cantidad de droga que la policía incauta en nuestras aguas (que es un pequeño porcentaje de todos los alijos que llegan) y la cantidad de casos, que se conocen, de trata de blancas y de explotación sexual. 

Todos sabemos que vivimos en una sociedad hipócrita y falsa, pero creo que tenemos que denunciar alto y claro que todos estos "negociantes" se están pasando tres pueblos, el mal se extiende como el cólera y parece que las personas decentes y honradas empezamos a ser una minoría en extinción. ¿Volverá este mundo algún día por la senda de la cordura o tendrá que haber una catarsis total para recuperar valores humanos tan bonitos que se han quedado en el olvido? Cualquiera sabe, pero no me gusta que se idolatre el dinero como se hace en esta época que nos ha tocado compartir. 

pacopego@hotmail.com 

Fotografía: Fernando Pessoa

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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