Desde La Mesa Mota

Con un promedio de 0,77 goles por partido disputado esta campaña, el equipo presenta sus peores registros de las quince últimas temporadas en la jornada vigésimasexta

18.02.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Parece que los jugadores del C.D. Tenerife ignoran que la esencia del Fútbol son los goles y esta temporada solo han marcado una veintena de tantos en veintiséis partidos, una estadística realizadora realmente pobre, porque es el segundo equipo de la categoría (el primero es el Nástic de Tarragona) en número de goles marcados.

Está claro que de seguir con esta dinámica, el conjunto blanquiazul puede complicarse su futuro y hasta podría descender al final de la temporada, producto de la ineficacia de la actual plantilla y de los continuos y sucesivos errores cometidos por los dirigentes del club presidido por Miguel Concepción, de quien solo se puede decir algo positivo y es que ha rebajado sustancialmente la enorme deuda que tenía cointraída la entidad.

Con un promedio de 0,77 goles por partido disputado esta campaña, el equipo presenta sus peores registros de las quince últimas temporadas en la jornada vigésimasexta. Desde la campaña 2003/04, el Tenerife no acumulaba tan pocos goles. Aquella fue una liga en la que el representativo solo pudo anotar 17 dianas en sus primeros 26 choques. En ese momento era antepenúltimo en la tabla y logró remontar para terminar sexto y mejorar su caudal ofensivo con 23 goles en 16 partidos.

En comparación con las cifras actuales, el Tenerife estableció su techo estando Oltra en el banquillo. En la temporada de su último ascenso a Primera, en el curso 2008/09, cuando el conjunto tinerfeño sumaba 47 tantos a estas alturas, una cantidad que duplicaba con creces la actual.

La sequía goleadora es muy preocupante ahora mismo. En los últimos cuatro encuentros disputados (ante el Málaga, Deportivo, Córdoba y Cádiz), el Tenerife no vio puerta. En total, 391 minutos sin anotar. El último jugador en marcar fue el defensa Jorge Sáenz de Miera, frente al Tarragona, el 20 de enero pasado, hace ya un mes.

Todo esto es consecuencia de la mala política de fichajes llevada a cabo por el anterior director deportivo, que la pasada temporada dejó marchar a hombres tan importantes como Víctor Casadesús y Juan Villar, que este año, en sus nuevos equipos, han marcado entre los dos dieciocho goles (dos menos que el Tenerife en su conjunto), a lo que hay que añadir la salida de Samuele Longo, que estaba cedido.

La vuelta de Nano Mesa no ha servido de revulsivo, porque el punta lagunero ha decepcionado en su retorno al equipo después de su fracaso en equipos de Primera; y la incorporación de Jose Naranjo, al que se trajo como un "crack", ha sido un auténtico chasco, porque no ha demostrado nada. Estamos aún por ver la capacidad goleadora del argentino Fernando Coniglio, un delantero de refuerzo con buenas rereferencias, que vino en el mercado de invierno.

La esperanza es --dicen-- lo último que se pierde, pero los aficionados la estamos perdiendo. Confiemos, no obstante, en el futuro de este club muy mal gestionado por el presidente Concepción, que parece no saber que un balón es esférico... Con perdón.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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