Desde La Mesa Mota

Este inmueble es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura típica del archipiélago que combina también elementos manieristas y neoclásicos

02.05.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

La Casa Salazar es un palacio de estilo barroco localizado en el número 28 de la lagunera de la calle San Agustín, antiguamente conocida como la calle Real, considerada como una de las vías urbanas más bellas de toda España. Tiene una superficie toral de 2.883 metros cuadrados, destacando por su belleza el patio de estilo canario cuadrangular, desde que se pueden apreciar las galerías acristaladas del piso superior, muy típicas de las casonas de las Islas, para preservar las estancias de la humedad y del frío invierno característico de la ciudad de La Laguna.

Este inmueble es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura típica del archipiélago que combina también elementos manieristas y neoclásicos. El palacio es, desde finales del siglo XIX, la sede episcopal de la Diócesis Nivariense.

La construcción de la casa-palacio fue iniciada hacia 1629 por Cristóbal Salazar de Frías, quien había llegado a Tenerife a finales del siglo XVI. Las obras fueron continuadas por su hijo Cristóbal Salazar de Frías y Ríos y terminada hacia 1687 por el hijo de este, Cristóbal Lázaro Salazar de Frías y Espinosa, primer conde del Valle de Salazar y marqués de Estremiana.​

En 1891 el obispo Ramón Torrijos y Gómez compra la casa-palacio a Esteban Salazar de Frías y Ponte, VIII Conde del Valle de Salazar, convirtiéndolo en sede de la Diócesis.​ .

El 23 de enero de 2006 un pavoroso incendio arrasó el edificio, quedando prácticamente sólo la fachada de piedra.​ Tras varios años de restauración y reconstrucción --cuyas obras fueron sufragadas por instituciones públicas, Iglesia, empresas y particulares-- el edificio se reinauguró el 19 de junio de 2009.

El edificio dispone de dos plantas, en las que destaca la fachada con su remate central y las llamativas gárgolas con figuras zoomórficas que recuerdan al prehispánico americano. El frontispicio del palacio concluye con un parapeto central adornado con el escudo en mármol de la familia Salazar.

Uno de los elementos más destacados de esta casa es la Capilla del Obispado, fruto del trabajo de un grupo internacional y ecuménico dirigido por el jesuita esloveno Marko Ivan Rupnik. Este autor y su equipo ya habían trabajado para la Ciudad del Vaticano, la Catedral de la Almudena de Madrid y el Santuario de Lourdes, entre otros.​

La capilla fue inaugurada en mayo de 2010 y representa en su mosaico central (de estilo bizantino u ortodoxo) el misterio de Pentecostés. Esta capilla es una de las obras de arte más importantes de la Diócesis tinerfeña.

Imagen: webtenerife.com

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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