Desde La Mesa Mota

El Bravo de Laguna actual dice que su alianza con CC es un "matrimonio de conveniencia", según ha afirmado en "Diario de Avisos" a mi compañero Moisés Grillo

23.05.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Los líderes de Coalición Canaria saben, porque no son tontos, que las elecciones autonómicas del año que viene pueden jugarle una mala pasada y es posible que los resultados de esos comicios permitan a otras fuerzas desalojar del poder a estos supuestos nacionalistas que llevan gobernando en este Archipiélago "desde que Franco era cabo en Marruecos", poco más o menos, porque yo creo que el cadáver del dictador estaba aún caliente cuando la ATI y sus amiguetes de otras Islas llegaron por primera vez al poder político.

Debido a su desesperación ante lo que parece previsible en mayo de 2019, CC quiere aliarse ahora con una fuerza minoritaria llamada "Unidos por Gran Canaria", que encabeza un político ultra canarión llamado José Miguel Bravo de Laguna, otrora presidente del Parlamento autonómico y líder del PP en este territorio regional fragmentado, descendiente además de Pedro Bravo de Laguna y Joven, un diputado que, a finales del siglo XIX dijo en las Cortes que el cable telegráfico que iba a unirnos con la Peninsula Ibérica no se podía amarrar en Tenerife porque el peligroso volcán Teide, con sus erupciones, llenaba de rocas volcánicas ígneas el puerto de Santa Cruz...

El Bravo de Laguna actual dice que su alianza con CC es un "matrimonio de conveniencia", según ha afirmado en "Diario de Avisos" a mi compañero Moisés Grillo, y el político protagonista de aquel raro asunto del pijama en los grandes almacenes "Harrod's" de Londres se define ahora como un "nacionalista insularista canario" (sic), a la vez que subraya que "el Archipiélago es como un coche con una rueda pinchada y esa rueda es la isla de Gran Canaria". ¡Miren ustedes por dónde!

Lo que no llegan a comprender Ana Oramas, Fernando Clavijo y Carlos Alonso, los grandes popes de ATI-CC, es que esta alianza puntual con Bravo de Laguna y su partidito no les va a reportar más beneficio que recoger un puñado de votos en Las Palmas en detrimento de los sufragios que van a perder (varios miles, seguro) en Santa Cruz de Tenerife con este acuerdo "a la desesperada".

Como ustedes pueden comprender, a uno estas alianzas le causan mucha gracia, porque son premonitorias del próximo --deseado por muchas personas-- batacazo electoral de ese raro conglomerado político, económico y social que es CC, que es capaz de pactar con el demonio o Con Cualquiera (con mayúsculas, por favor) con tal de seguir mamando leche fresca de la teta de todos nosotros. ¿O no?

Si uno se dedicase a eso de la res publica, no iría con Bravo de Laguna (un antiguo "joven turco" de la UCD) ni a tomar un café en el bar de la esquina. Un terrible pacto, pero allá "ellos". Qué risa, María Luisa.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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