Desde La Mesa Mota

No lo afirmo a la ligera, sino con argumentos bastante sólidos

10.10.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Cuando queda menos de un mes para las próximas elecciones legislativas del 10 de noviembre, todo parece indicar, en mi humilde opinión como periodista y analista político, que Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, y Pablo Iglesias, el líder de Podemos, serán los grandes perdedores de estos comicios.

No lo afirmo a la ligera, sino con argumentos bastante sólidos. Veamos: las dos fuerzas políticas de relativa reciente creación quisieron ocupar en el panorama político español dos espacio muy definidos y, aunque sin quererlo, las dos opciones con un fin muy concreto, cual era el de acabar con el bipartidismo. Y, en cierta manera, llegaron a cumplir en parte ese justificado fin, pero ambas fuerzas se empezaron a desinflar, por la sencilla razón de que ninguna de las dos compartió poder con el partido más votado.

La aglomeración de mareas y tendencias en torno a Podemos fue tan variopinta, que a Iglesias no le quedó más remedio que hacer una especie de limpia entre sus posible competidores internos para proteger su caudillaje y así empezaron a caer destacadas figuras del proyecto radical de izquierdas, como Íñigo Errejón, sin ir más lejos.

Don Pablo, el profe, parece que también se equivocó al no apoyar a Pedro Sánchez en el primer debate de investidura del líder socialista y al impedir que hubiera otro debate recientemente, porque él quería formar gobierno en coalición con el PSOE. Era él o el caos, y apostó por la ingobernabilidad del país y por prorrogar una situación de interinidad que a España no le convenía, en ninguno de los casos.

Iglesias fracasó y lo va a pagar caro en las elecciones del próximo mes, porque hay mucho desencantado con el proceder del señor de la coleta y, por si erra poco, Errejón ha logrado formar unas candidaturas progresistas, de talante más moderado que el de Podemos, con lo que tendrá consecuencias nefastas para Iglesias, aunque también hay que decirlo, para una hipotética unión de la izquierda.

Por otra parte, los vaivenes de posición y los continuos tumbos hacia la derecha de Albert Rivera en los últimos meses hacen presagiar un descalabro importante en el número de diputados naranjas. Muchos cuadros de Ciudadanos han dimitido y se han ido del partido fundado por este joven político catalán y no es de descartar que votantes de centro-derecha opten por apoyar al Partido Popular y los antiguos socialdemócratas fundadores de Cs prefieran dar su apoyo en las urnas al PSOE, con lo que el número de votantes de Ciudadanos parece que disminuirá de manera notoria.

De ser así, como pienso y les expongo, parece evidente que, a simple vista, este país siga siendo ingobernable, a no ser que:

1) se forme una gran coalición entre los dos principales partidos (PSOE y PP), siguiendo el ejemplo alemán.

2) se produzca un acuerdo de toda la izquierda, incluyendo al PSOE, a Más País (Errejón) y Unidas Podemos,

3) como ocurrió en Andalucía y en Madrid, las dos opciones conservadoras (PP y Cs) tengan el apoyo de la extrema derecha (Vox), o

4) que Ciudadanos, a la vista de esa ingobernabilidad, esté dispuesto a apoyar a un gobierno socialista, poniendo una serie de condiciones.

Ya veremos lo que pasará días después del 10-N, pero todo el mundo sabe que ningún partido tendrá la mayoría suficiente para gobernar en solitario. Y con esas cartas de la baraja hay que jugar la partida. ¡No nos queda nada, camarada!

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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