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En mi hambre mando yo.

Paco Pérez   20-05-2017   15:05:54   Tagoror Digital

He estado escuchando una entrevista que se le hizo hace años al filósofo español José Luis Sampedro, en la última etapa de su vida y me he quedo impresionado por sus expresiones sobre la vida misma, los poderosos y los débiles.

20.05.2017. Redacción / Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

He estado escuchando una entrevista que se le hizo hace años al filósofo español José Luis Sampedro, en la última etapa de su vida y me he quedo impresionado por sus expresiones sobre la vida misma, los poderosos y los débiles.

Decía este humanista que "gobernar a base de miedo es eficacísimo, porque si usted amenaza a la gente con degollarla y luego les azota, la gente dice aliviada: 'bueno, por lo menos' y afirma algo que es tan grave, como aquello de virgencita que me quede como estoy".

"El miedo --proseguía este hombre de bien-- es mucho más fuerte, casi desgraciadamente, que el altruismo, que el amor y que la bondad. Se empieza por asustar muchísimo a la gente, luego les castigan un poco menos y dicen: 'ay, menos mal, no nos han fusilado, ¡qué bien'. Ese es el miedo, que nos lo están dando todos los días los periódicos y la televisión y todo..."

"Si somos libres de pensar --subrayaba Sampedro, es más libre un librepensador en un calabozo que el guardia que lo custodia, porque el guardia está defendiendo lo que no es suyo y fastidiando al que es suyo. Y no es libre el guardia, no es libre, el que es libre es el de dentro"

Terminó don José Luis la entrevista contando una anécdota contada por Salvador de Madariaga en su libro "España", historia que se refiere a los años de la II República, en las vísperas de las elecciones de 1935 en un pueblo de Andalucía.

El señorito, para comprar los votos de los jornaleros desempleados, mandó a uno de sus mayorales a la plaza de la localidad a darles instrucciones para votar al candidato recomendado por el cacique, al mismo tiempo que daba a los que no tenían trabajo uno o dos duros, hasta que se tropezó con uno en concreto, que le tiró las monedas al suelo y le dijo al enviado del señorito: "en mi hambre mando yo".

Como afirma Sampedro, al referirse a este historia, ¿qué se le puede decir a un hombre que no tiene nada?. "Pues muy sencillo, que sea consciente, que tenga libertad interior y que se apruebe ante sí mismo", con honradez y con dignidad. No hay nada como ser y sentirse libre.

 

 

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