Opinión

Llevamos décadas denunciando y lo seguiremos haciendo reiteradamente, hasta que se vean cambios razonables, que sufrimos una Administración Pública que no sirve, descalabrada, es parcial, causa daño y mucho perjuicio

09.08.2022 | Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Presidente de FEPECO

Llevamos décadas denunciando y lo seguiremos haciendo reiteradamente, hasta que se vean cambios razonables, que sufrimos una Administración Pública que no sirve, descalabrada, es parcial, causa daño y mucho perjuicio, siendo la causa que envenena y paraliza el sistema productivo, enfadando con razón a los ciudadanos, por su torpeza e ineficacia. Dicen, desde dentro y encima se lo creen, que el teletrabajo ha mejorado la productividad, será en la isla de San Borondón, porque aquí no se nota en absoluto, a peor y con diferencia. Escasez de personal cualificado, de medios materiales, falta de coordinación entre servicios, departamentos o administraciones en los distintos niveles territoriales, tardanzas injustificadas en el mundo de lo inmediato en que vivimos. Este es el verdadero problema que tiene Canarias, podríamos decir que el único, porque es la raíz de todos los males que padecemos.

Hay miedo escénico, cobardía política para abordarlo, por tener una Función Pública eminentemente sindicalizada, además, de por motivos electorales, que siempre frenan cualquier acción comprometida o pueda disgustar a los que están a gusto. Son tantos los empleados públicos, que sus votos copan un gran porcentaje en el escrutinio electoral. Así, los políticos, piensan y actúan de forma que es mejor no menearlos. Mientras sigamos manteniendo esta situación insoportable, Canarias no tendrá futuro y cada vez es más lamentable. Las inversiones huyen de nuestras islas, desesperadas tras esperar años por las licencias de obras. Las empresas no pueden trabajar y crear más empleo porque se lo impide una burocracia obstaculizadora. No hay una productividad medida y verificable, por eso, casi nadie se esfuerza en sacar su trabajo en tiempo y forma, porque lo que hay, son verdaderos reinos de taifas, donde sus jefes, funcionarios empoderados, hacen y deshacen a su gusto, con interpretaciones personales, que son la esencia de la inseguridad jurídica, siendo un verdadero gobierno en la sombra, que entorpece el crecimiento económico y desarrollo social de Canarias, impidiendo una gobernanza democrática.

Las dependencias públicas, especialmente los edificios de usos múltiples son mesas o sillas vacías, armarios cerrados, ordenadores apagados, luces encendidas, aire acondicionado a tope y alguna alma en pena, con cara de tristeza y mucho aburrimiento, se parecen más a una tienda de muebles en saldo, que a centros oficiales. Un ejemplo palpable de la desidia burocrática que soportamos estoicamente, son los 52.000.000 millones euros, de unas 140 obras que se han quedado desiertas en año y medio o también la magnitud del trabajo encomendado a empresas públicas, tanto estatales, como autonómicas o insulares, que encima, se jactan de presumir de ello, en una clara competencia desleal al tejido empresarial y que significa, simple y llanamente, que la Administración Pública no sabe gestionar como tiene que ser, es decir, en tiempo y forma, dando  oportunidades a la iniciativa privada y en cambio, como no saben, no pueden y en la mayoría de los casos no quieren, entonces recurren a sus propios medios, para no perder fondos estatales o europeos y después salir diciendo a bombo y platillo que están cumpliendo con los objetivos previstos. Toda una mascarada, conocida y tramposa, donde ellos mismos se lo asan y se lo comen.

Hay millones de euros estancados encima de las mesas de los burócratas municipales, esperando la diligencia oportuna de las licencias de obras. Es decir, la propia Administración, que debería y tiene la obligación de ejercer como servicio público, por el contrario, es la que frena el crecimiento económico, la creación de empleo, pone en peligro la supervivencia de las empresas y lo que es peor, no deja avanzar hacia el progreso natural que necesitamos, para dar estabilidad, certidumbre y futuro a las próximas generaciones.

Imagen de archivo: Óscar Izquierdo, presidente de FEPECO