España noqueada por Marruecos

24.08.2026 | Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Politólogo


En términos boxísticos, recordemos que es un deporte que consiste en la lucha a puñetazos de dos contendientes, de conformidad con ciertas reglas, utilizando guantes especiales, que se desarrolla sobre el cuadrilátero, un espacio limitado por cuerdas, con suelo de lona, donde tienen lugar combates de boxeo y otros tipos de lucha, en los cuales quedar noqueado significa literalmente, dejar al adversario fuera de combate o sin sentido por un fuerte golpe, así como también, derrotar, imponiéndose sobre alguien rápida o notablemente, lo que nos permite hacer una analogía con la crisis migratoria que se ha producido y continúa agravándose cada vez mas en Ceuta. 

El Reino de Marruecos, donde precisamente la democracia y la prosperidad económica-social destacan por su total ausencia, ha infringido incomprensiblemente, un terrible topetazo al Gobierno de Pedro Sánchez que gobierna España, un país miembro de la Unión Europea,  que no supo actuar a tiempo para evitar la entrada masiva de personas desde el otro lado de la frontera, gestionando el momento crítico y decisivo por el que se pasa en la actualidad con demasiadas dudas, improvisaciones, tibieza y excesivo desconcierto, diríamos más exactamente, perplejidad, es decir, con una irresolución vergonzante, añadiendo una confusión o dudas razonables sobre lo que se debe hacer.

El Centro Nacional de Inteligencia, CNI, que, en su página digital oficial, empieza con el lema “Nuestra fuerza es la Inteligencia”, sigue textualmente apuntando que “Estamos adscritos al Ministerio de Defensa y colaboramos con distintos organismos de la Administración, entre ellos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado así como con numerosos servicios de inteligencia de otros países. Actuamos siempre bajo la supervisión y el control de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Trabajamos cada día para proteger a la sociedad española de distintos tipos de amenazas. Tratamos de anticiparnos a la aparición de esas amenazas, obteniendo información y transformándola en Inteligencia, con el objetivo de apoyar a las autoridades en la toma de decisiones”. Mejor es no hacer ningún comentario y morderse la lengua, pero queda explicitado, para la comprensión autónoma de cada cual. 

La desorientación ciudadana continúa, aumentando gradualmente, al ver o escuchar, la diferencia entre lo que dicen los miembros del Gobierno, también los periódicos, televisiones o radios afines al mismo y la realidad, que la hemos visto, siguiéndola atentamente con una observación diaria, no sólo a través de los medios de comunicación social, sino específicamente en las redes sociales. El presidente del Gobierno culpó a las mafias de trata de personas del incidente, asegurando que se produjo una violación a la integridad territorial española, enfatizando que el Estado usaría todos sus recursos para garantizar la seguridad de la Ciudad española. También mencionó la cooperación de las autoridades marroquíes. Se dice popularmente que los políticos, en general, viven en otra dimensión al resto de la sociedad, puede ser que sea verdadera esta apreciación.

La pasarela de ministros ha sida abundante, como mínimo han pasado los de Interior, Juventud e Infancia, Política Territorial, Exteriores, Defensa, Sanidad. En las imágenes se ha visto que han tenido que llevar una fuerte protección policial ante la indignación, preocupación y enfado de los vecinos del lugar. Pero también son chocantes las declaraciones que han realizado, no las reproducimos para evitar subidas de tensión, porque no concuerdan en absoluto con las respuestas y reivindicaciones de los colectivos afectados, tales como son los policiales, sanitarios, sociales, simplemente ciudadanos corrientes o militares, que parecen, por lo que expresan, que están viviendo una existencia muy distante de la que han mostrado tan ilustres visitantes.

La moraleja de todo lo dicho anteriormente es que, como dice el sabio refranero español, “quien en mentira es cogido, aunque diga verdad no es creído” o también aquel de “a otro perro con ese hueso”. Los españoles tenemos el derecho de saber, a ciencia cierta, por qué se ha producido ahora esta situación tan comprometida, en primer lugar, humanamente y las motivaciones de una reacción gubernamental, llamémosla así, con la impresión de haber sido muy retardada. El Gobierno, por su parte, tiene el deber de informar puntualmente con veracidad, pero no al Rey de Marruecos o a sus autoridades, sino a los españoles, de todo lo que ha pasado y sigue sucediendo en Ceuta, así como de las próximas iniciativas que piensa tomar para que no vuelvan a producirse situaciones tan desagradables e inhumanas como las que hemos visto y seguimos contemplando. 

Como siempre, de medalla de oro y plata olímpica, son las declaraciones tanto del ministro de Transformación Digital y de la Función Pública  Oscar López diciendo, «hemos dado la cara» o se «han multiplicado los recursos en Ceuta» y como no, del inefable ministro de Transportes y Movilidad Sostenible Oscar Puente, parloteando que "no estamos en la tesis de que esto haya sido algo organizado, sino que responde, como digo, a múltiples factores", indicando que piensa que el Gobierno de Marruecos no cree que "esté detrás". Desde luego detrás será discutible, pero delante, indudablemente.
 

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