08.02.2026 | Redacción | Opinión
Por: Alejandro de Bernardo
adebernar@yahoo.es
Yo también lo recibí. Lo quiso la casualidad. No paso ni de puntillas por esa mensajería. Simplemente paso. Cuánto daño se está haciendo desde ahí. Pero me tocó en lo más hondo. Me sentí asaltado. Vulnerable. Frágil. Indefenso. A santo de qué, el tal Pavel Durov –hoy sé que es el multimillonario fundador y CEO de Telegram- me envía un mensaje plagado de mentiras e insultos contra el presidente de mi país. La rabia me hizo lanzar un mensaje instantáneo al vacío –estos sitios no están para recibir nada- en el que le recordaba que yo no le he dado ningún permiso para que me envíe ningún mensaje y menos de esta calaña. Y que ya podía él llegarle a la suela de los zapatos al presidente democráticamente elegido por los españoles y españolas. Estos repartidores de mierda, pues no son otra cosa, son en gran medida responsables de este ambiente de crispación en el que llevamos tiempo desenvolviéndonos.
William James, filósofo y psicólogo estadounidense decía hace ya más de cien años que “no hay nada tan absurdo que no pueda ser considerado verdad si se repite con la suficiente frecuencia” y esta gentuza requeterica que maneja estos hilos con tanta llegada lo saben muy bien. Y están a un par de vueltas de cortar el bacalao. Me refiero a todo el bacalao. Este tipejo y el otro aún más rico y carente de escrúpulos y humanidad, el magnate Elon Musk, deberían ser lanzados en uno de sus cohetes hacia el espacio sideral de las caras ocultas, porque de moral no saben, de generosidad… menos, de escrúpulos… qué será eso. En fin, un viaje hacia el infinito y cuando lleguen, pues si quieren volver, que vuelvan.
También el señor Musk –digo señor y me dan escalofríos- se lanzó en tromba desde su red social X, contra Pedro Sánchez. El magnate de los tres billones de dólares definió a Sánchez como “tirano y traidor al pueblo de España”. Le debió parecer poco y lo tildó de “fascista totalitario”. Y en su endiosamiento le llamó “Dirty Sánchez”, a la par que adjuntaba un emoticono de excrementos a su primer mensaje. Y se quedó tan ancho.
Y ¿qué le había hecho el presidente a esta pareja? - Atreverse. Lanzarse contra las redes sociales en las que no hay leyes que valgan. En las que se toleran los delitos y se envenenan las mentes. Querer acabar con la impunidad que gozan las grandes plataformas con el fin de proteger la infancia. Tuvo la “osadía” –los santos cojones, que diría el castizo- de decirles alto y claro que prohibirá el acceso a las redes sociales a niños y adolescentes menores de dieciséis años. Se trata de desconectar el aspersor del odio generado en las redes. De secar el manantial putrefacto que está contaminándonos a todos y que impregna especialmente la cantera. Hay que garantizar el futuro. El suyo, claro. El de la opulencia y el despilfarro. Lo saben muy bien.
El quinto jinete, la manipulación de los dichosos algoritmos a conveniencia será considerada delito. No se queda ahí y por eso está tan mosqueado el señor Musk, Sánchez instará a la fiscalía a investigar y enjuiciar a Grok que es la inteligencia artificial de X. ¿Se acuerdan de aquel depredador virtual que sexualizó más de tres millones de imágenes –sobre todo mujeres y niños- en tan solo once días poco antes de la última Navidad? Pues esta modélica empresa es de este sujeto trumpiano.
Y la madre del cordero, que en este caso no es la oveja, “los amos y directivos de las plataformas incurrirán en responsabilidad penal si no expurgan los contenidos ilegales”. Para que lo tengan claro.
La reacción violenta del magnate indica que se toma muy en serio a Sánchez y su capacidad de arrastre pues fuera de España es un referente. “Deja que los tecno-oligarcas ladren, querido Sancho, es señal de que cabalgamos”. Palabra de presidente. El otro, el del PP, se declara “incompetente”. Usted lo ha dicho. No le pongo ni un pero. Hay que joderse. Yo pensaba que éramos españoles muy españoles. Pero va a ser que… “a según”.
Feliz domingo.
Tagoror Digital