Eurovisión y la tranquilidad de conciencia

14.12.2025 | Redacción | Opinión

Por: Alejandro de Bernardo

adebernar@yahoo.es

Si no recuerdo mal –hoy no lo podría jurar dado que el tiempo hace malabares con el orden- mientras Massiel ganaba Eurovisión, mis amiguitos y yo procedíamos a dar cristiana sepultura –literalmente- en las inmediaciones de la iglesia, a una golondrina que tuvo la desgracia de lanzarse contra una piedra que no había despegado de Cabo Cañaveral, sino del tirachinas de Pichi. Vamos, que tuvo que ser un suicidio ornitológico. Ninguno de la pandilla creímos en la puntería de nuestro coleguita que, con apenas 6 años y un arma de difícil calibración, pudiera dar en el blanco intencionadamente a un ave tan minúscula y tan veloz. Tendría que producirse un milagro. Además de que aquel “accidente” produjo en el grupito una especie de culpabilidad colectiva al tratarse de una golondrina –ave sagrada por haber quitado las espinas de la cabeza de Cristo, eso nos decían, por lo que ni se nos fuera a ocurrir hacerlas daño- todavía hoy lo recordamos asociado al primer triunfo de España en el festival. Anda que no lo cantamos poco. La letra del estribillo lo ponía fácil, eso también es verdad.

Al año siguiente con Salomé y su  “Vivo Cantando”, volvimos a ganar. Primer puesto compartido con otros tres países pero triunfo al fin y al cabo. Todo era coser y cantar. Un festival que parecía propicio. Pues nada más lejos de la realidad. Hemos rozado el aro un par de veces… pero nada. Ni uno más. Y mira que ha llovido y escampado desde entonces.

No soy eurofán, pero siempre me trago algún trozo y si estoy con amigos nada más “intrigante” (es ironía) je,je que el momento de las votaciones. A día de hoy, más de medio año después, ¿alguien se explica cómo es posible que Israel recibiese doce puntos del televoto popular de España? O peor: ¿Alguien puede arrimar a menos de un kilómetro de la lógica que una canción mediocre de Israel se llevase el televoto de toda Europa? Blanco y en botella. Sólo un apunte, el patrocinador principal es Moroccanoil, que “casualmente” es una empresa israelí. Ahí lo dejo.

A ver, que lo de Eurovisión se veía venir, pero es que es de tontos pensar lo contrario, ya no se puede sostener que el festival es neutral.  Toda la vida se ha guiado por situaciones geopolíticas, bien por amistad entre vecinos o por enemistad, sea de vecindad o de lejanía. Resulta que a Rusia sí se la podía expulsar. A Israel no. Me da que, además de esas casualidades con los patrocinadores, todavía hay países que sufren en sus conciencias como gota malaya las injusticias y atrocidades cometidas en el pasado contra el pueblo judío.

Pero vamos que a mi entender la decisión de Radio Televisión Española de no participar en la próxima edición del festival si lo hacía Israel me parece del todo punto coherente. Y no es dar la nota. O sí. Mejor dicho, ojalá sea un dar la nota y bien alta. A ver si, aunque sea un granito de arena, sirve para que las atrocidades no queden impunes y la gente se dé cuenta de ello. Para que mirar para otro lado no te deje tranquilo. Porque los hombres, mujeres y niños palestinos son igual de respetables que los ucranianos. Igual de respetables que los judíos. Igual de respetables que nosotros. Así que dejémonos de historietas. No participar en Eurovisión por este motivo y por esa razón nos da la mayor de las puntuaciones obtenidas nunca. Nos da los votos de la tranquilidad de conciencia. Spain twelve points. Espagne douze points.

Feliz domingo.

 

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