Desde La Mesa Mota

La frase que titula este comentario la leí estos días en Facebook y me llamó la atención, porque es una verdadera aseveración, ya que muchos preferimos sonreír, para evitar dar determinadas explicaciones a alguien interesado por saber

04.08.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

La frase que titula este comentario la leí estos días en Facebook y me llamó la atención, porque es una verdadera aseveración, ya que muchos preferimos sonreír, para evitar dar determinadas explicaciones a alguien interesado por saber, por ejemplo, detalles de nuestra vida personal e íntima.

Cada uno es como es y no sé yo quien me entrometa en la vida particular de nadie, aunque sí es mi deber profesional denunciar lo que vea irregular en una persona en el desempeño de un cargo público, ya sea electo o designado y pertenezca al partido que sea, en el desempeño del poder o en estando en una fuerza opositora a un gobierno cualquiera.

La frase del encabezado de este escrito también me ha hecho pensar y preguntarme si sabemos vivir realmente con la calidad deseable en esta sociedad actual, porque me da la impresión de que los ciudadanos del mundo occidental nos hemos vuelto demasiado egoístas y muchos han dejado de lado unos valores éticos y morales porque sencillamente llegan a idolatrar las cosas materiales, el dinero en sí, y para conseguir sus objetivos son capaces de corromperse y hasta delinquir, malversando dinero de todos, como le ha ocurrido a él y a los miembros de la familia en el caso de Jordi Pujol, que aún no ha pisado la cárcel (sí uno de sus hijos) porque el ex-honorable parece inviolable.

La lista de personajes y personajillos públicos que han metido la mano en "la lata del gofio" en este país es tan extensa, que sería imposible incluir a toda esta manada de sinvegüenzas en una sociedad que ha fomentado, no sé muy bien por qué, la corrupción política y económica, aunque es verdad que la picaresca es una singularidad secular de la idiosincrasia de los españoles, como lo es también en otros pueblos latinos, como Portugal, Italia, el sur de Francia y Grecia, como ejemplos más significativos.

La sonrisa humana, muchas veces, es síntoma de hipocresía y, como ustedes mismos habrán podido comprobar, sonríen demasiadas veces los políticos, sobe todo los que tienen algo grave que ocultar a la opinión pública, como Chaves, Griñán, Rato, Cifuentes, Aguirre, Gallardón, Barberá (en paz descanse), Bárcenas, Zerolo, "El Bigotes", Correa y gentes sin vergüenza, como Undargarín o como algunos deportista de élite, como Ronaldo, Messi, Neymar, Sánchez-Vicario y toda una interminable ristra de presuntos delincuentes., y no tan presuntos, porque algunos de ellos han sido condenados y cumplen condena de privación de libertad en centros penitenciarios, como es notorio. ¡Qué país! 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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